Ayer fue 8 de marzo. El día internacional de la mujer nos volvió a regalar preciosas imágenes de millones de mujeres movilizadas por España y por todo el mundo, coronavirus mediante, para reivindicar una sociedad en igualdad de condiciones para hombres y mujeres.

El 8 de marzo debe de seguir siendo un símbolo de unidad. Un símbolo de una lucha imparable pero festiva e inclusiva. Los estamentos reaccionarios de la sociedad se esfuerzan por mostrar una división dentro del mundo feminista, por atacar este movimiento y catalogándolo como sectario y partidista. El feminismo es la ideología que defienda la igualdad entre hombres y mujeres, y seguirá existiendo mientras esta no se logre.

Los discursos de los dirigentes y las dirigentes de VOX causan vergüenza ajena y reflejan una parte de la sociedad que teme la igualdad real, una parte de la sociedad reaccionaria y que ataca los movimientos que les puede socavar sus espacios de poder. Un síntoma preocupante es que por un puñado de votos personalidades y dirigentes del Partido Popular sigan el juego a estos discursos. Personajes como Cayetana Álvarez de Toledo hacen un flaco favor a su género y a su partido. Políticos empeñados en buscar el enfrentamiento y la trinchera continua. Políticos que deberían aprender que la política no es provocar enfrentamiento sino todo lo contrario, que la función de la política es encontrar espacios de acuerdo y entendimiento.

Esta semana en Avuelapluma entrevistamos mujeres de distinto espectro social para mostrar como esta lucha es transversal y va mucho más allá del manoseo que hagan de ellas ideologías y partidos políticos. Las luchas justas son las que defienden causas justas. Y defender la igualdad real entre hombres y mujeres es una de las causad más justas que puede defender una sociedad. Logra este objetivo nos haría como sociedad más equitativos, más sanos, más felices.

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