Una moneda de Tamusia del siglo XIX, pieza del mes de enero del Museo de Cáceres
El Museo de Cáceres destaca como primera pieza del mes de este año una moneda de Tamusiens del siglo XIX - MUSEO DE CÁCERES

El Museo de Cáceres ha escogido como primera pieza del mes de enero de este año 2022 una moneda de Tamusiens del siglo XIX, muy frecuentes en Extremadura donde han aparecido varias monedas con la leyenda tamusia.

Estas monedas cuentan en el anverso, entre dos delfines, una cabeza masculina con una torques al cuello. Por su parte, el reverso representa a un jinete lancero a derecha y debajo posee la leyenda ‘Tamusia’ escrita en alfabeto ibérico.

El topónimo tamusia se habría conservado en el nombre del río Tamuja, que rodea el castro vetón de Villasviejas del Tamuja, en Botija (Cáceres), por lo que se ha identificado ese yacimiento con la ciudad de Tamusia.

A partir del siglo XVIII aparecieron en colecciones particulares monedas de bronce que se en su momento se pensó que eran más antiguas, es decir, una continuación de las emisiones anteriores. Además, estas monedas eran bilingües al utilizar el alfabeto ibérico y el latino. En el anverso aparece una cabeza masculina a derecha, delante un delfín y detrás signos ibéricos TAM; en el reverso una embarcación con cinco remeros a derecha y encima la leyenda latina TAMVSIENSI.

 
 
 
 
 
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Algunos coleccionistas y estudiosos de estas monedas pusieron en duda su autenticidad ya que las noticias de los hallazgos eran confusas, las monedas eran escasas y aparecieron variantes en las leyendas y en las embarcaciones. No obstante, aparecieron entre el siglo XIX y XX casi una veintena de monedas, pero varios datos llaman especialmente la atención: la existencia de dos variantes en la emisión bilingüe, la ausencia de contexto arqueológico, ya que todas procedían del mercado de antigüedades, y los distintos pesos de las monedas que llegan a oscilar casi 10 gramos.

Con estas evidencias así como la ausencia de hallazgos en contexto arqueológico, durante más de dos siglos, como las semejanzas del tipo de la barcaza con otras monedas como denarios romanos y las diferentes leyendas utilizadas son argumentos que hicieron sospechar de la autenticidad de estas monedas, según explica el Museo de Cáceres en su página web.

Por tanto, seguramente se trate de una falsificación, una actividad, la de invención y manipulación de monedas, que tuvo lugar en la España de los siglos XVIII y XIX al amparo del auge del coleccionismo de objetos antiguos destinado a gabinetes y colecciones, algo que generó un gran interés y rivalidad por tener un mayor número de monedas y ejemplares inéditos, raros y variantes de las monedas conocidas.

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