Una ceramista y una quesera reivindican el papel de la mujer en la tradición extremeña

La ceramista Inés Fernández y la quesera Marina Hernández, ambas extremeñas, desarrollan su labor en el taller y la quesería que tienen, respectivamente, en Mérida, donde comercializan sus productos artesanos. Ambas mujeres han reivindicado el papel de la mujer en la artesanía y los oficios tradicionales.

Así, Inés Fernández ha reconocido que no lo ha tenido «muy difícil» en su profesión porque a pesar de que en la cerámica, la joyería y la innovación hay menos hombres, ha destacado que «innovar» y hacerse un «hueco» es más complicado para la mujer porque es «difícil que tomen en serio tu trabajo«.

«Al hombre sí se le supone artesano y a la mujer muchas veces es como que hacemos manualidades, no se toma en serio, entonces tienes ahí que luchar y hacerte un hueco para destacar e innovar mucho», ha remarcado.

En este sentido, ha señalado que a pesar de que hay «muchas mujeres artesanas o artistas» todavía hay «mucha reticencia» por lo que es un «reto importante» ya que tienen que buscar su «hueco» y luego expandirse.

Por todo esto, ha considerado «importante» la celebración del 8M porque «hay que visibilizar a la mujer en todos los espacios» para «trabajar en igualdad». Además, ha espetado que ojalá llegue el día en que las mujeres «no tengan que estar demostrando todos los días». «Queda un muy largo camino», ha concluido.

El «duro» trabajo de quesera 

Por su parte, Marina Hernández ha reconocido que el trabajo de quesera es «muy duro» porque hay que «madrugar mucho»para luego «pasar muchas horas» elaborando los productos. Asimismo, ha subrayado que este oficio «no tiene muchos retos como mujer» porque está «bien valorado» ya que «lo importante es el producto».

Sin embargo, ha reivindicado que el ser mujer y dedicarse a este trabajo supone estar guardando «tradiciones» y la «cultura» de hace años en la elaboración de quesos y «a la vez» va «innovando muchísimas cosas». «Y eso es muy importante para una mujer, no quedarte siempre estancada en lo mismo», ha afirmado.

No obstante, ha recordado que antes de ser quesera era cabrera y en este trabajo ser valorada «es más difícil» porque «hay que demostrar mucho más lo que vales». Sin embargo, era algo que le «gustó tantísimo» que se sintió «plena» aunque el reconocimiento le llegaba «más por fuera (de la profesión) que por dentro«.

 
FuenteEuropa Press/Avuelapluma

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