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Si te viera Schopenhauer /
SERGIO MARTÍNEZ

Cuando el pasado jueves me enteré de lo sucedido en el accidente de Castuera me quedé helado. La carretera es cruel, no entiende de edades, de ilusión. Cinco chavales perdieron su vida en un accidente horrible y que ojalá nunca tengamos que ver otra vez. Pero desgraciadamente la vida es así de cruel y de un plumazo ha destrozado a las familias y marcado a los habitantes de Castuera para siempre.

Hasta los 18 años he tenido la suerte de jugar a fútbol en el Guadalupe y el San Roque, ambos equipos de Badajoz, y también en la selección extremeña. He recorrido las carreteras de Extremadura en autobús de norte a sur, este a oeste y viceversa. También he tenido la suerte de recorrerme la península de esquina a esquina. Puedo decir que pasé muchas de las horas de mi infancia y mi adolescencia en un autobús.

He recorrido las carreteras de Extremadura en autobús de norte a sur, este a oeste y viceversa

Al saber la triste noticia no pude evitar volver a poner en mi cabeza todos esos recuerdos. Momentos increíbles que he compartido con personas que ahora son amigos para toda la vida, y a los que siempre nos unirá todo aquello que vivimos juntos. Es difícil explicar la ilusión que uno tiene siendo alevín, infantil, cadete o juvenil cuando practicas un deporte. Yo vivía por y para el fútbol y estaba deseando que llegara el fin de semana para hacer la mochila y subirme a ese autobús.

En esos viajes he reído, he celebrado victorias, he cantado, he llorado derrotas, he hecho bromas, las he sufrido, en esos viajes puedo decir que he vivido, he soñado y he crecido. Todas esas horas que he pasado en esos autobuses, en esos viajes forman parte de lo que hoy soy como persona. Pero yo he tenido suerte, pese algún pequeño susto, siempre salió cara, siempre llegué a mi destino, cansado, triste o sonriente, pero siempre volví a casa.

Los cinco chicos que perdieron el otro día la vida en este trágico accidente no pueden decir lo mismo, pero estoy seguro que vivían y sentían su deporte, soñaban con ganar y que han vivido grandes momentos con sus compañeros y amigos. Que hacían su mochila y ya tenían ese gusanillo de antes de los partidos, que iban con un sonrisa  camino de cada partido. Desde aquí va mi recuerdo y mi pésame para las familias.  Lo siento y mucho.  Esta columna es para vosotros. Un abrazo.

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