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Reflexiones de un tenor /
ALONSO TORRES

Vaya primero, para no perder las buenas costumbres, una nota curturáh, que luego voy a dar, creo, un poquito de cera (no en demasía, que aquí nos conocemos tod@s y luego se mosquean l@s vecin@s). Esta es la nota curturáh: estaba leyendo una antología poética de Jaime Gil de Viedma, <<… Te acompañan las barras de los bares / últimos de la noche, los chulos, las floristas, / las calles muertas de la madrugada…>>, y en esto me acuerdo, de repente, que tengo que escribir la columna pal “vuelapluma”, ¡ondia, que es jueves y hay que entregarla mañana! Dejo a don Jaime para más tarde (o no).

Un artista de Extremahúra, al que no creo que le den nunca la medalla que le han dao al Robe (esas chapitas de colores, cómo molan: “el elogio es la comida de los necios”, Mika Waltari, scribit) se va de esta nuestra ciudad, cruza el charco porque allí hay más proyectos musicales en funcionamiento y le ofrecen no sé qué residencia y pasta por unas cuantas intervenciones sonoras de su creación; y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y hablando de música y de proyectos, el otro día, paseando con mi hijo por la Ciudad Monumental (qué gonita está San Jorgeeeeeee, con tóel aparatajeeee), me encuentro con el representante social y cultural de cierta Caja, y va, y me dice, “Alonso, te he echado de menos en la programación”… je, je, je, si tú pagas, majo, puedes decir a los organizadores, “oye, me interesa que el Alonso esté”, peroooooo, pero no creo que dijeran ná, ¿pa qué?

Te acompañan las barras de los bares / últimos de la noche, los chulos, las floristas, / las calles muertas de la madrugada

Dice la señora alcaldesa que quiere peatonalizar más calles (la primera de ellas, San Pedro de Alcántara, insignia de nuestra pequeña Milla de Oro), estupendo, soy peatón y me gusta patear por todos los sitios disponibles y no disponibles. Dos preguntas: ¿multarán finalmente a l@s dueñ@s de los perr@s que no recogen las mierdas de sus canes, y a l@s ciclistas, pobres, que tiene que ir jodiendo a los que no pedaleamos porque no disponen de más carriles para su uso, les advertirán si quiera desde el consistorio diciéndoles que está mal joder al prójimo, eh, se lo dirán?

Y finalmente llegamos a lo de los autobuses. Ha pedido perdón, doña Elena, por el nuevo trazado de los mismos (antes, por un par de leuros, ibas y volvías de la Lejostilla al Orroroski; ahora son cuatro). No, no se trata de pedir perdón, porque si de hombres (y mujeres) es errar, de sabias y sabios es rectificar, y se trata de que no resulte más caro que antes montar en transporte público, porque si no, de qué nos vale tener vehículos nuevos (y otros repintaos), ¿eh, de qué nos vale?

Feliz re-entrè a las cacas, a los autobuses, a las calles, a los músicos, a la alcaldesa y a los gerifaltillos de las obras socio-culturales. Reseca se mueve (¿hacia dónde?).

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