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Una veintena de municipios cacereños se han visto afectados por los numerosos fuegos registrados entre los meses de julio y septiembre. Destacaron, por la superficie quemada, los del Valle del Jerte, que arrasó unas 900 hectáreas y afectó a la Garganta de los Infiernos, y el de El Galindo, con más de mil hectáreas arrasadas.

El 1 de junio se iniciaba oficialmente –así los fijaba en su resolución la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio– la época de peligro alto de incendios forestales en Extremadura para el presente año 2016, y hasta la fecha el fuego ha arrasado más de 3.000 hectáreas de la provincia de Cáceres.

Cuando aún restan casi quince días para que se dé por concluida dicha época de riesgo, que en la resolución de la Consejería se establece en el 15 de octubre, son ya más de veinte los incendios que este verano se han registrado en la provincia de Cáceres, los últimos hace apenas unos días. La semana pasada, concretamente el miércoles 28 de septiembre, efectivos del Plan Infoex controlaban el último incendio forestal registrado hasta la fecha en la provincia, concretamente en el paraje conocido como ‘El Chorlito’, a unos 700 metros al norte de la localidad de Cilleros; y apenas una semana antes de éste tenía lugar otro incendio en las inmediaciones del cementerio de localidad de Torrejoncillo, en la zona conocida como ‘El Perché’. Recordar que ya el 4 de septiembre esta misma localidad había sufrido otro incendio, en este caso en la zona de Trabacuartos-La Zorrera.

Pero si algo cabe destacar, es el hecho que más de la mitad del total del terreno calcinado, de las más de 3.000 hectáreas arrasadas por los fuegos en toda la provincia, se perdió en sólo dos incendios, el registrado en agosto en la Comarca del Valle del Jerte, que afectó a la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, y el que tuvo lugar el julio en la zona de El Galindo, en las proximidades de Cáceres capital. En el primero las llamas calcinaron unas 900 hectáreas, y en el segundo fueron más de mil las hectáreas consumidas por el fuego. En éste incendio cercano a Cáceres, además de a la zona conocida como el Galindo, las llamas afectaron a otras dos zonas, las conocidas como las Mogollonas y las Seguras, zonas todas ellas con viviendas cerca y en las que, con el de El Galindo, se calcinaron en total casi 1.500 hectáreas.

Por toda la provincia

Fue el jueves 18 de agosto cuando se declaraba el del Valle del Jerte, un incendio que permanecería activo durante casi una semana; el Plan de Lucha contra Incendios de Extremadura (INFOEX) no lo daría por estabilizado hasta el miércoles 24, tras arrasar más de 900 hectáreas.

Y sin tiempo para recuperarse de este incendio en La Garganta de los Infiernos, el norte de la provincia volvía a primeros de septiembre a clamar contra el fuego, esta vez en la Sierra de Tormantos, entre Garganta la Olla y Aldeanueva de La Vera. La zona que se veía afectada por el fuego era, en esta ocasión, una continuación de la Sierra de Gredos, de elevado valor natural y turístico.

El fuego comenzaba a las 21,00 horas del lunes 5 de septiembre en la zona de Tormentos, al norte de Garganta la Olla, en la sierra, y el Plan de Lucha contra Incendios de Extremadura activado a primera hora de la mañana el nivel 1 de peligrosidad por la cercanía del fuego a una serie de edificaciones aisladas.

Entre los incendios registrados en septiembre destacó, por el terreno quemado, el que a última hora de la tarde del miércoles, día 7, se iniciaba en la zona conocida como Las Torres de la localidad de San Martín de Trevejo, en la Sierra de Gata, y permanecería activo hasta el viernes 9, día en que se daba por controlado tras arrasar unas 80 hectáreas de robledal, monte bajo y algo de pino. Y no fue este el único incendio registrado este verano en la Sierra de Gata, pues ya la noche del 20 de agosto se había declarado otro en la zona, concretamente en el término municipal de Santibáñez el Alto, que fue controlado tras un día de lucha contra el fuego y arrasar unas 70 hectáreas.

Y también el 7 de septiembre, al tiempo que en San Martín de Trevejo se iniciaba el fuego, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente enviaba dos medios aéreos para intentar sofocar otro incendio forestal en la provincia, en este caso declarado en Garciaz.

Por lo demás, y además de los incendios ya referidos, el 28 de agosto, en Malpartida de Cáceres, tuvo lugar un fuego que afectó a la zona de Peñas Blancas, un área próxima al núcleo urbano y donde se encuentran algunas viviendas aisladas, en el que ardieron alrededor de seis hectáreas de monte bajo y encinas.

Cuatro días antes, el día 24, el mismo día en que INFOEX daba por estabilizado el incendio de la Garganta de los Infiernos, se daban también por controlados otros cuatro fuegos que se habían declarado a primeras horas de la tarde en diferentes zonas de la provincia, en concreto, en Saucedilla, San Martín de Trevejo y Galisteo.

Antes, el 20 de agosto, se originaba otro incendio forestal cerca de Torre de Don Miguel, aunque la zona afectada, cerca de 60 hectáreas, pertenecía al término municipal de Santibañez El Alto; otro, la noche del 17, en las cercanías de Navalmoral de la Mata, que afectó a una zona de pasto, pero para el que, dada la proximidad de las llamas a una serie de viviendas, se declaraba de madrugada el nivel 1 de peligrosidad; y un incendio más, el 3 de agosto, en la localidad hurdana de Caminomorisco, en cuya extinción colaboraron medios de la Junta de Castilla y León, en concreto procedentes de la localidad de Salamanca.

Otros incendios registrados este verano, además de todos los ya citados, fueron, el 21 de julio, en la carretera que une Torrejoncillo con el Puerto de los Castaños, concretamente a la altura de la entrada a Trabacuartos; y en junio, dos el día 29, en Torrejoncillo, en el paraje de las Amargas, y en la sierra de Pedroso de Acim y Portezuelo, y otro, el día 24, en el término de Portaje.

Varios detenidos por los fuegos, casi siempre intencionados

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La mayoría de los incendios forestales que se sufren en la época estival son intencionados, motivo por el que ante ellos siempre se inician rápidas investigaciones para, una vez determinadas las causas, tratar de localizar al autor o autores, pesquisas que en muchas ocasiones dan resultados positivos.

Así, por ejemplo, y en el caso de algunos de los registrados este verano en Cáceres, indicar que un dispositivo del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) detenía el 8 de septiembre a un hombre de 40 años y vecino de Acebo (Cáceres), como presunto autor de los cuatro focos de incendio que se habían registrado el 13 de julio en diversos parajes de esa misma localidad; y que, “gracias a la inmediatez y diligencia” con la que actuaron los medios de extinción, haría constar la Guardia Civil, las consecuencias derivadas de esos cuatro focos de incendio “se vieron reducidas notablemente”, resultando calcinada sólo en torno a una hectárea de superficie forestal, mayoritariamente de monte bajo, pastizal, matorral y pinar.

Además, ya a lo largo de los meses de julio y agosto, fruto igualmente de las investigaciones desarrolladas por el Seprona de la Guardia Civil de Cáceres, se habían logrado esclarecer y determinar las autorías de otros incendios forestales registrados en distintos puntos de la geografía cacereña, “originados estos durante la ejecución de trabajos o actividades de riesgo puntual”, pero concurriendo, en todos los casos, “comportamientos negligentes e imprudentes en el uso de maquinaria y herramientas susceptibles de causar fuego”.

Fue este el caso en el fuego que tuvo lugar el 23 de julio, en las zonas cercanas a Cáceres conocidas como el Galindo, las Mogollonas y las Seguras, y que arrasó casi 1.500 hectáreas. Como presuntos autores del mismo, la Guardia Civil detendría el 29 de ese mismo mes a dos hombres, vecinos de Cáceres, que al parecer se encontraban haciendo una barbacoa en la zona, algo prohibido durante los meses de verano.

I. Bravo /

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