La Torre de las Cigüeñas se abre al público. A partir de este lunes, 5 de marzo, y una vez concluidas las obras de adecuación de los accesos, con el arreglo de los 110 peldaños de escaleras necesarios para salvar unos 25 metros de desnivel, esta torre, la más alta de Cáceres, se podrá visitar todos los días de la semana, aunque siempre con un guía oficial y en grupos de 15 personas máximo.

La apertura de esta torre situada en el Palacio de Diego de Ovando, propiedad del Ministerio de Defensa, ha sido posible gracias a un convenio firmado por el ministerio, el consorcio Cáceres Ciudad Histórica que se ha encargado de las obras con una inversión de 38.798 euros, y el Ayuntamiento de Cáceres que gestionará las visitas.

Desde la terraza se ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad, que se puede contemplar en 360 grados desde la atalaya más elevada del casco antiguo. “Es un día histórico”, indicaría la alcaldesa, Elena Nevado, en la inauguración oficial, pues “se trata de una visita singular que permitirá contemplar Cáceres en todo su esplendor”.

Podrá visitarse todos los días de la semana, pero siempre con guía y en grupos de 15 personas máximo

Su visita, junto a la de los restos romanos del patio del Palacio de Mayoralgo y al Palacio de los Golfines de Abajo, que también se han abierto al público recientemente, “son nuevos recursos que ayudan a impulsar el turismo, que es un motor fundamental de esta ciudad”, añadiría Nevado.

Por su parte, la consejera de Cultura, Leire Iglesias, indicaba que con esta apertura al público “gana todo el mundo”, porque los ciudadanos “podrán llegar a lo más alto de Cáceres”, añadía en alusión a la altura de esta que esta torre del siglo XV que fue una de las pocas que no sucumbieron a la orden de los Reyes Católicos de desmochar las de los nobles que no les hubieran apoyado en su causa en la lucha por el trono.

Una año de obras

El coronel jefe del Cefot, Francisco de Asís Ramírez, recordó que el proyecto de abrir esta torre al público se empezó a gestar hace cinco años y, tras la firma del convenio entre las tres entidades antes citadas se procedió a la realización de las obras, que han durado un año.

Han consistido en la adecuación del acceso y consolidación de las escaleras para hacerlas más transitables, además de la instalación de nueva iluminación con apliques de paren y lámparas led. Y además, con el fin de garantizar la seguridad de los visitantes ante la baja altura del zócalo, se han incorporado entre los huecos de las almenas unas vidrieras transparentes, sin que suponga un impacto visual, ni desde el exterior ni desde el interior de la torre.

Y también se han incluido rótulos divulgativos de distintos tamaños en los descansillos de subida, la terraza y en el acceso a la torre, entrada que se ubica independiente del uso del propio palacio, ya que está situada en el zaguán de entrada.

En cuanto a las visitas, podrán realizarse de lunes a sábado, por las mañanas de 11:00 a 14:00 h y por las tardes de 17:00 a 20:00 h; y los domingos y festivos sólo en horario de mañana.

Histórico palacio y torre

En el Palacio de Diego de Ovando, del siglo XV (1446) y situado en el punto más alto de la ciudad monumental, en la plazuela de San Pablo, destaca su sobria y alta torre esquinada, de mampostería y sillares con un potente almenado, que sobresale en la línea del horizonte de la ciudad como uno de los hitos de referencia.

A pesar de la disposición dictada en 1476 por Isabel la Católica de desmochar todas las torres de los palacios de los nobles para eliminar los conflictos entre los bandos rivales, al capital Ovando se autorizó de manera expresa para hacer su casa y torre “a su gusto”, lo que permitió que fuese una de las más elevadas de la ciudad.

Desde 1957 el inmueble es propiedad del Ministerio de Defensa, que lo adquirió para sede del Gobierno Militar de Cáceres.

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