Hábitos digitales
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La pandemia de la Covid-19 también supuso un cambio de comportamiento frente a la pantalla. Así lo refleja el estudio que acaba de presentar el Instituto de la Juventud de Extremadura (IJEX) y que ha sido confeccionado por el Centro de Investigación en Derechos Humanos. Se trata de un documento que muestra cómo creció el uso de las nuevas tecnologías entre la población extremeña confinada con menos de treinta y cinco años.

Gracias a estudios como este las distintas administraciones centradas en el ámbito juvenil cuentan con modelos de referencia que ayudan a conocer cuáles son los hábitos de ocio y entretenimiento más demandados por los jóvenes. De este modo, es posible trazar planes de mejora en torno a los intereses que movilizan a este tipo de perfiles.

La importancia de conocer al otro

El informe muestra en primer lugar cuáles fueron aquellas preferencias que determinaron los clics de los jóvenes en internet. En concreto, se percibió un repunte significativo en el uso de herramientas diseñadas para la comunicación, en el disfrute de entornos musicales y en la descarga de aplicaciones relacionadas con la vida sana.

Los grandes retos perseguidos por este estudio no sólo pasan por cuantificar el grado de implicación que los jóvenes mantienen en determinadas áreas, sino que también es interesante pronosticar hasta qué punto esos hábitos se mantendrán a medio y largo plazo. Con una herramienta así, los organismos pertinentes cuentan con información más fiable de cara a desarrollar proyectos que se ajusten mejor a las necesidades de este grupo poblacional.

En consonancia con esto, desde el IJEX tienen claro que además resulta fundamental establecer diferentes canales de asesoramiento y formación en torno a las nuevas tecnologías para que su uso sea el conveniente en todo momento. De hecho, uno de los problemas más preocupantes a los que se enfrenta la juventud actualmente es el exceso de tiempo que pasa frente a la pantalla. Es justo en este punto donde la administración debe intervenir para ajustar otras propuestas de ocio que puedan ser de igual modo atractivas.

Inclinaciones destacadas

Entrando en materia, el estudio señala algunas conductas dadas durante el confinamiento sobre las que conviene poner remedio. Es el caso de la visualización de contenido pornográfico, que ha tenido picos alarmantes entre los niños menores de catorce años, tanto a través de imágenes como de vídeo. Se trata de un comportamiento sobre el que las administraciones ya trabajan en el diseño de campañas de asesoramiento que puedan ser aprovechadas por los padres a fin de prevenir situaciones como esta.

También el uso de las redes sociales aumentó en estas fechas de encierro en Extremadura, y es que la cifra rondó de manera general las diez horas de uso diarias; hubo una tendencia especial a conectarse en horario de mañana y una vez pasadas las doce de la noche. Las sesiones de igaming y televisión a través de plataformas especializadas han liderado el ranking de los hábitos más frecuentes.

Otro dato destacado es el relativo a la concurrencia. El documento concluye que más del setenta por ciento de los internautas está representado por mujeres, y que a su vez el sesenta por ciento del total de usuarios conectados procede de lugares del ámbito rural. Esto último demuestra que el acceso desigual a internet en estas zonas geográficas no ha sido tan impactante como se esperaba.

Las formas de pago más frecuentes

El disfrute del entretenimiento online también lleva consigo una serie de comportamientos que merece la pena analizar. De ahí se desprende, entre otras cosas, cuáles son las opciones preferidas por los usuarios a la hora de pagar por contenido en internet, más allá de tarjetas de crédito y débito. Uno de los ejemplos más relevantes fue el uso de Paypal a la hora de consumir en el comercio electrónico, en plataformas de vídeo en streaming y en entornos dedicados a los juegos de azar como las casas de apuestas paypal, que siguen siendo una prioridad dentro del abanico de opciones que sugiere el ocio digital a día de hoy.

Este método de pago creció en época de confinamiento y sirvió para evidenciar el éxito que supone entre los jóvenes, dado que exige poco y garantiza mucho. Para operar a través de esta plataforma tan sólo es necesario contar con un nombre de usuario y una contraseña. Además, en materia de seguridad, se encarga de cifrar los datos personales del cliente y vigilar el recorrido que hace el dinero en todo momento para evitar ataques informáticos.

Como es obvio, la ciberseguridad sigue siendo el factor más valorado por el internauta en el momento de realizar una transacción económica, por lo que a día de hoy es posible encontrar otras opciones que igualmente reportan confianza en las diferentes pasarelas de pago. Es el caso de Bizum, que empieza a incorporarse poco a poco al comercio electrónico. Se trata de una aplicación móvil desde la que se puede enviar y recibir dinero. Basta con que el ecommerce en cuestión forme parte de tu lista de contactos para poder pagarle por sus productos.

La tarjeta de prepago fue también otro de los métodos más empleados durante el confinamiento, especialmente en espacios digitales que emiten vídeo bajo suscripción. En este caso, la tarjeta no está vinculada a ninguna cuenta bancaria, y el usuario deposita en ella el importe que desea. Es una opción que reduce mucho el riesgo de perder grandes cantidades de dinero en el caso de sufrir un robo.

En definitiva, todo un caudal de cambios en las conductas digitales de los jóvenes extremeños que conviven diariamente con este infinito mundo de internet.

FuenteAvuelapluma/Europa Press

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