La bruja Circe

Tiempo de oscuridad, de esa forma denominaban los antiguos pueblos europeos al tiempo del invierno que iba desde el 1 de noviembre hasta el 1 de mayo que ahora celebramos el Día del trabajo.

El calendario celta es uno de los calendarios rituales más antiguos que se conoce y se basa en la luz y la oscuridad, en los ciclos de la luna, el sol y la vegetación, natural en pueblos que basaban su sustento en los ciclos de la tierra y los animales.

Cada uno de sus meses se correspondía a un ciclo lunar que comenzaba con la luna nueva, se ceñían y guiaban por los ciclos naturales, el día empezaba y terminaba con la puesta de sol.

Seis meses oscuros que iban desde noviembre hasta abril y seis meses de luz desde mayo a octubre. El año comenzaba con el mes de samonios, es decir, cuarenta días después del equinoccio de otoño la fiesta de Samhaim, la última cosecha.

Al estar basados en los ciclos del sol y la luna, no todos los años tenían el mismo número de meses, para compensar, intercalaron otros meses de 30 días cada dos años y medio.

Comenzaba el tiempo de oscuridad en Samhain (última cosecha, noche ancestral, fiesta de los Muertos, Halloween) – 31 de octubre. La siguiente fiesta invernal era Yule (Alban Arthan, Solsticio de Invierno) – 21 de diciembre, donde se instauró después más o menos la natividad cristiana. 40 días después Imbolc (Día de Brígida, Candelaria) – 1 de febrero, lo que hoy llamamos las Candelas. Y terminaba el invierno con Ostara (Albar Eilir, equinoccio de Primavera, festival de los Árboles).

Como veis, cada una de las antiguas fiestas se conservó bajo una nueva advocación cristiana gracias a la astucia de los Papas Gregorios que entendieron la importancia de los ciclos naturales sobre todo en los medios rurales, agrícolas y ganaderos y hoy aunque lo hallamos olvidado esos ciclos son iguales de importantes, porque nuestro alimento depende de ellos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí