Minimalismos
Vicente Rodríguez Lázaro

(Olivar de la Judería)

El tiempo medita en el olivar, sentado a la sombra de bancos eternos entre las murallas. El viajero descansa oyendo susurros de la ciudad vieja, desvelando enigmas de eras perdidas.

Al llegar la noche, un viejo se sienta oculto al amparo de la madrugada. Una vez al año, dos enamorados se encuentran burlando una maldición. La brisa se aquieta sorteando las copas de los vigilantes, buscando secretos ocultos en ramos de austeros matojos. Las preces cristianas se entrecruzan graves con viejas salmodias de tintes islámicos abrazando el silencio frente a la sierra. El poeta escribe versos de concordia uniendo los siglos en vivas palabras que trenzan enigmas de oscuros sucesos, hoy desvelados entre las paredes de antiguas proclamas. La noche y el día, como enamorados, confiesan al tiempo sus hondos secretos robados al alba.

Un beso de amor rompe la desdicha de un firme conjuro y el anciano oculto riega con su llanto los viejos olivos dejando sus penas cubiertas de anhelos con la luna llena, en el olivar.

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