MENU

El tren y la decaúve

La temperatura de las palabras
José María Cumbreño

Mi padre, como muchos extremeños, tuvo que emigrar en los años setenta para poder conseguir un trabajo. Estuvo varios años en Alemania, aunque en realidad era como si nunca hubiese salido de su pueblo. Todos los que vivían en su barrio eran de alguna de las tres torres. Así que, cuando regresó, apenas había aprendido un puñado de palabras en alemán. El caso es que varias veces le he preguntado por aquellos años. No acostumbra a dar muchos detalles. Se ve que no le resulta agradable recordarlos. De lo que sí me ha hablado en alguna ocasión es de los medios de transporte que usaban para cruzar media Europa y llegar hasta Frankfurt. Él tuvo la suerte de que la empresa que lo había contratado le pagase el billete de tren, pero muchos de sus paisanos se vieron obligados a realizar el viaje en una decaúve. La decaúve era en realidad una furgoneta DKW F89L en la que cabían ocho personas si se apretaban un poco. Tardaban dos días. Yo llegué a conocerla y a padecer alguna ida y vuelta a Madrid dentro de ella escuchando una y otra vez la misma cinta de Manolo Escobar.

Hoy me he acordado de esto al leer en la prensa que el tren que iba a Madrid ha salido ardiendo y que los pasajeros han tenido que esperar dos horas al sol en plena ola de calor. Incluso la Junta ha reconocido que las comunicaciones ferroviarias de Extremadura son propias de otra época. Y no me refiero sólo al dichoso AVE (que no sé si llegaremos a ver), sino también a la red regional. Porque creo que el desarrollo de esta tierra necesita, por ejemplo, un sistema que comunique las tres capitales (las provinciales y la autonómica) con similares características que el que existe en otras comunidades. Tomemos como muestra una con los mismos habitantes que Extremadura: Asturias.

Como lo mío es el masoquismo, acabo de entrar en la página de Renfe y compruebo que, en un solo día, hay 38 trenes de Oviedo a Gijón, 28 de Avilés a Oviedo y otros 28 de Gijón a Oviedo. No sé si deprimirme o tomármelo con humor. ¿Lo comparamos con lo que tenemos aquí?

A este paso, terminaré comprándome una decaúve de segunda mano.

Anterior noticia
Siguiente noticia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: