Lunes de papel
Emilia Guijarro

El martes de la semana pasada fue un buen día para las mujeres. En la Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha irrumpido una mayoría de mujeres como nunca se había visto antes. De las 277 mujeres que se presentaron como candidatas al Congreso y a gobernaciones federales, el 40% (117) han conseguido hacerse con un escaño. Son mujeres de distintas razas y religiones: blancas, negras, indígenas, musulmanas. Un poder femenino que abre puertas, rompe techos. Un poder femenino y diverso.


Se percibía en la campaña electoral que algo había cambiado y que las mujeres americanas tenían poderosas razones para comprometerse. Desde que el presidente Trump llegó al poder era evidente que su discurso chabacano, agresivo y profundamente machista, estaba levantando un muro de contención formado por millones de mujeres en constante movilización cuando han visto peligrar los avances en igualdad. Si a eso añadimos sus escándalos sexuales y la sensibilización de la sociedad americana con el movimiento #metoo, tenemos el caldo de cultivo perfecto. Hace pocas semana que el afamado cómico Bill Cosby ha sido condenado a pasar hasta un máximo de diez años en prisión tras ser condenado en un tribunal de Norristown, en el estado de Pensilvania, por haber cometido abusos sexuales y ser designado como “depredador sexual violento”. Y como él en el último año otros muchos famosos han sido acusados de abusos sexuales continuados.
 El movimiento feminista avanza inexorablemente y en Estados Unidos lo ha hecho de la mano de mujeres jóvenes y fuertes que se han lanzado sin complejos a la participación política.


Tan solo hace año y medio, que Hilary Clinton, la primera mujer candidata a la Presidencia de Estados Unidos, perdió frente a Trump, pero analizados los datos de votantes un diez por ciento de mujeres votaron más por Hilary. Las mujeres americanas confían en que los avances en igualdad vendrán de la mano de las mujeres.


Muchos hombres y mujeres americanos están convencidos que el feminismo permite que las mujeres transiten por los caminos que ellas deseen escoger, que con ellas la Cámara de los Representantes se parece un poco más a la sociedad que representan y así lo han puesto de manifiesto con su voto. Y esto es una buena noticia.

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