José Cercas

No siempre llegan a los pueblos los escritores que salen en la televisión. No siempre vienen esos nombres que el gran público reconoce al instante, los que aparecen en los suplementos culturales, en las entrevistas de moda o en los escaparates más visibles de las librerías. Y, sin embargo, conviene decirlo sin ningún complejo: no toda la literatura verdadera vive bajo los focos.

La Feria del Libro de Trujillo ha sido, en ese sentido, una hermosa lección. No ha necesitado grandes alardes ni nombres de relumbrón para demostrar que la palabra, cuando nace de verdad, tiene una altura que no depende de la fama. Durante estos días han pasado por nuestra feria autores y autoras que quizá no ocupen tertulias televisivas ni titulares nacionales, pero que escriben con hondura, con oficio y con una honestidad que hoy resulta casi imprescindible.

A veces confundimos reconocimiento con calidad. Pensamos que lo importante es aquello que aparece en la pantalla, lo que se repite en las redes, lo que llega envuelto en campañas de promoción. Pero la literatura, la de verdad, suele caminar por otros lugares más silenciosos. Camina por las plazas, por las bibliotecas pequeñas, por las ferias humildes, por los libros que alguien descubre casi sin proponérselo y que luego ya no olvida.

En Trujillo hemos tenido precisamente eso: la altura de la palabra. La palabra dicha sin estridencias, compartida entre lectores, autores, libreros y vecinos. La palabra que no busca imponerse, sino encontrarse. La palabra que conversa, que pregunta, que acompaña. Esa palabra que no necesita salir en televisión para dejar una huella verdadera.

Porque una feria del libro no se mide solamente por la popularidad de quienes la visitan. Se mide por la emoción que deja, por las conversaciones que provoca, por los libros que cambian de manos, por los niños que se acercan a una historia, por los lectores que descubren una voz nueva, por el silencio atento de quienes escuchan a un autor hablar de su obra como quien entrega una parte de su vida.

Y eso ha ocurrido en Trujillo. Ha ocurrido con naturalidad, con sencillez y con una dignidad cultural que merece ser reconocida. Durante unos días, la ciudad volvió a respirar entre libros. Las palabras ocuparon su sitio en la plaza, en las carpas, en las conversaciones, en ese ir y venir de gente que quizá no buscaba nada concreto y terminó llevándose algo dentro.

Quizá el gran público no conozca todavía a muchos de los escritores que han estado estos días entre nosotros. Pero quienes se acercaron a escucharlos saben que allí había literatura. Literatura de verdad. De esa que no grita, pero permanece. De esa que no presume, pero acompaña. De esa que nace de la experiencia, del pensamiento, de la memoria y de la necesidad íntima de decir algo al mundo.

Por eso esta feria ha sido un éxito. No solo por la asistencia, ni por el programa, ni por el trabajo realizado, sino porque durante unos días Trujillo volvió a reconocerse en la palabra. Y cuando una ciudad se reconoce en sus libros, en sus autores y en sus lectores, algo importante sucede.

Tal vez esa sea la verdadera grandeza de una feria del libro: recordarnos que la cultura no pertenece únicamente a los grandes escenarios ni a los nombres repetidos por la televisión, sino también a los lugares donde alguien se detiene, abre un libro y comienza a mirar la vida de otra manera.

En Trujillo, estos días, no tuvimos quizá todos los nombres que el gran público esperaba. Pero tuvimos algo más hondo, más limpio y más necesario: tuvimos la altura de la palabra.

2 COMENTARIOS

  1. Un sabio de la palabra organiza siempre ferias como deben ser: encendiendo luces que tienen que brillar. Gracias Pepe por esa inmensa generosidad.

  2. Que bonito Pepe, que bonita reflexión, lleva un mensaje muy claro y emotivo, me he sentido identificada y me he emocionado como si me lo hubieras escrito a mí.
    Gracias por tu ayuda, tu apoyo y por haberme «respaldado «.
    Gracias! Gracias! Gracias!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

This site uses Titan Security to reduce spam. Learn how your comment data is processed .