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De Cáceres de toda la vida /
José María Saponi

La celebración del Día de Extremadura, cada año el día 8 septiembre, en coincidencia con la celebración, que ya venía de antes, del Día de la Patrona la Virgen de Guadalupe, ha de constituir para los extremeños, un motivo inexcusable para realizar un simbólico alto en el camino, para que todos reflexionemos desde nuestros propios valores culturales y sociales e históricos, y asumamos con fuerza, entusiasmo y dedicación, la tarea común de consolidar el gran proyecto político e histórico que Extremadura comporta

La Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura, con reconocimiento oficial por parte del Papa San Pío X el 28 de abril de 1908, desde la aparición de la imagen en 1284, es en la actualidad “símbolo identitario que nos refuerza y nos une como pueblo”, tal y como reconoció la misma Asamblea de Extremadura en la sesión plenaria del día l8 de febrero del año 2010.

Es necesario fortalecer nuestras señas de identidad, y seguir instando la exigencia de un desarrollo equilibrado

Por exigencias de tan elemental argumento, basado en la realidad y reconocido por los representantes del pueblo extremeño democráticamente elegidos, el Parlamento desde el más profundo respeto a la independencia y autonomía de la Iglesia católica para gestionar sus propios asuntos e intereses, manifestó su expreso apoyo a que Guadalupe dependa de una jurisdicción eclesiástica con sede en el territorio extremeño. El anacronismo vigente de la no pertenencia administrativa del monasterio de Guadalupe a la jurisdicción eclesiástica de Extremadura, resulta ciertamente extraño para la propia Iglesia, su jerarquía y sus fieles, lo es también para la Comunidad Autónoma. Siendo un caso único en España, impensable además en cualquier otra comunidad autónoma y con la desventaja de que tanto al Real Monasterio como a la treintena de pueblos de sus alrededores, es la Junta de Extremadura la que atiende su patrimonio cultural eclesiástico, cuyas inauguraciones o reparaciones han de ser presididas por los representantes eclesiásticos de Toledo

Ya no es hora de hacer viejas reivindicaciones, que venían justificadas por la frustración de un trato desigual en el reparto y distribución de la riqueza y de los proyectos comunes nacionales, a los que teníamos derecho. Pero es necesario fortalecer nuestras señas de identidad, y seguir instando la exigencia de un desarrollo equilibrado en la realidad de todos nuestros pueblos y de todas nuestras ciudades, y es preciso un compromiso firme de todas sus gentes con el devenir histórico del tiempo en el que vivimos

Las demandas del Día de Extremadura, nos llevan inevitablemente a comprometernos con nosotros mismos, con nuestros pueblos, con Extremadura, y sus gentes, con su cultura, haciendo de ello, núcleos de irradiación, que ayuden a desarrollar nuevas fuentes de riqueza, a mejorar y transformar nuestras infraestructuras y a modernizar los ámbitos rurales suprimiendo los desequilibrios sociales, educacionales y económicos que aún puedan existir entre los diversos pueblos extremeños.

Por ello me permito recordar desde aquí la vieja aspiración de muchas gentes en Extremadura, acerca de la circunscripción de Guadalupe en Sede eclesiástica de Extremadura, se trata de la Patrona de la Región, y por ello nuestra petición respetuosa con la jurisdicción eclesiástica, debe ir también en este sentido hoy.

 

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