En El círculo mágico del liderazgo y El símbolo secreto del liderazgo aparecen conceptos muy vinculados a la estructura y comprensión del liderazgo. En Sentir el liderazgo parece que das un paso más hacia la dimensión emocional y humana. ¿Qué te llevó a escribir este libro y qué aporta de novedad respecto de los anteriores?

La verdad es que los tres libros tienen una gran base emocional y humana ya que no entiendo el liderazgo sin tener muy en cuenta esas dos dimensiones. En lo que sí pongo mayor énfasis en Sentir el Liderazgo, es la dimensión personal del líder y cómo le afecta a la hora de relacionarse con el equipo. Por esta razón hablo de autoconocimiento, autoestima, miedo al fracaso o estrés. Básicamente porque son factores que condicionan tremendamente cómo nos comportamos cuando nos relacionamos con los demás.

El propio título del libro es muy revelador. ¿Por qué elegiste el verbo “sentir” y no otros como “ejercer”? ¿Crees que muchos líderes fracasan precisamente porque entienden el liderazgo desde el mandato o la imposición, y no desde la conexión emocional?

El liderazgo o se siente de verdad o no es tal ya que como bien dices, tiene un alto componente emocional. Si entendemos que para ser un buen empresario, profesor, entrenador o padre es clave ser un buen líder y que la complicidad es básica para trabajar en equipo ¿se puede liderar sin conectar? Afortunadamente, empezamos a entender que liderar no es mandar para que obedezcan, sino influir para que el equipo haga las cosas por convicción. Esta situación complica la labor del líder ya que le exige confiar en el grupo humano que lidera, utilizar la asertividad cuando se comunica, gestionar las emociones cuando los problemas aparecen o ser un buen ejemplo. Pero es un paso necesario que tenemos que dar.

A lo largo del libro insistes en que el liderazgo comienza por conocerse a uno mismo. ¿Crees que esa es la lección más difícil de las treinta que planteas?

Si tenemos en cuenta que lo que pensamos de nosotros mismos afecta significativamente a cómo nos relacionamos con los demás, el autoconocimiento es esencial para entender por qué nos comportamos como lo hacemos en determinadas situaciones. Muchas veces tratamos con desconsideración a las personas con las que compartimos los proyectos más importantes de nuestras vidas, no como respuesta a una mala conducta, sino como reflejo de nuestras propias inseguridades.

«Siempre trabajo para que mis jugadores se sientan importantes y entiendan el rol que tienen que desempeñar en el equipo»

Tu experiencia como entrenador de baloncesto aparece de forma indirecta en muchas reflexiones. ¿Qué enseñanzas concretas del deporte de formación han influido más en tu manera de entender el liderazgo y el trabajo en equipo?

Lo más importante para un entrenador e independientemente de la especialidad deportiva, es ser capaz de construir un equipo desde la confianza, el sentimiento de pertenencia y la idea de que todos tienen algo positivo que aportar. En una sociedad en la que se valora fundamentalmente el resultado, hay gente que no entiende que se pueda confiar en los jugadores que tienen menos talento. Lo normal en estos casos, es que no se cuente con ellos a lo largo de la temporada. Pues bien, yo siempre trabajo para que mis jugadores se sientan importantes y entiendan el rol que tienen que desempeñar en el equipo. Por fortuna, esta filosofía me ha permitido sentir con pasión el trabajo en equipo y ganar varios campeonatos a lo largo de mi carrera como entrenador.

“Para conectar con los demás, primero tenemos que conectar con nosotros mismos”

En varias lecciones se percibe la idea de que el líder influye más por lo que hace que por lo que dice. ¿Hasta qué punto el ejemplo sigue siendo la herramienta más poderosa de liderazgo en una época tan dominada por la comunicación y las redes sociales?

El ser humano aprende por imitación, sobre todo en las primeras etapas de la vida. Hacemos lo que vemos, especialmente cuando observamos cómo se comportan las personas que consideramos más importantes. Siempre he defendido que, para ser un buen ejemplo, la palabra y la acción tienen que reforzarse, pero hay que reconocer que el comportamiento es definitivo para conocer nuestras verdaderas intenciones. En cuanto a la comunicación de masas y las redes sociales, deberían servir para reforzar los valores que más nos humanizan y nos fortalecen como sociedad. Desafortunadamente, está ocurriendo todo lo contrario y el mal ejemplo y la polarización vuelven a estar muy presentes.

El libro comienza planteando preguntas sobre cómo tomamos decisiones y qué papel juegan las emociones. ¿Piensas que las empresas siguen infravalorando la inteligencia emocional a la hora de seleccionar y promover líderes?

La inteligencia emocional es un concepto relativamente reciente que coge fuerza a partir de los años 90 del siglo XX. A pesar de la influencia que han ejercido en el ámbito empresarial autores como Daniel Goleman o Boyatzis, todavía queda un largo camino por recorrer para que la inteligencia y la gestión emocional formen parte de la realidad de muchas organizaciones. Aunque cada vez es menos frecuente, se sigue fomentando un liderazgo basado en la presión y el miedo ya que todavía hay muchos empresarios y directivos que piensan que es la forma más eficaz de conseguir buenos resultados.

Si un lector tuviera que empezar mañana mismo a aplicar una sola de las treinta lecciones del libro para mejorar como líder, ¿cuál le recomendarías y por qué?

Aunque ya la hemos mencionado con anterioridad, yo le recomendaría la que habla de la importancia de conocerse a uno mismo que, por cierto, es la primera lección. Si no entendemos que para conectar con los demás, primero tenemos que conectar con nosotros mismos y tener la certeza de que sabemos quiénes somos realmente, difícilmente podremos enfrentarnos a las barreras internas que nos alejan del liderazgo y la interacción humana.

«La tecnología tiene que ayudarnos a resolver problemas y mejorar nuestra calidad de vida, no a alejarnos de nuestra propia esencia humana»

Vivimos una época marcada por cambios constantes, inteligencia artificial, teletrabajo y transformación digital. ¿Cuáles de los principios de Sentir el liderazgo consideras más relevantes para afrontar este nuevo contexto?

Sin duda alguna, el principio que resalta la importancia de no perder la conexión que tanto necesitamos y tanto nos humaniza. Somos seres sociales por naturaleza y esta peculiaridad hay que alimentarla con relaciones sanas y cercanas, tanto en el aspecto físico como emocional. La tecnología tiene que ayudarnos a resolver problemas y mejorar nuestra calidad de vida, no a alejarnos de nuestra propia esencia humana. Este es uno de los grandes retos que tenemos por delante como sociedad.

Después de tres libros dedicados al liderazgo, ¿hay alguna idea que defendieras con firmeza hace diez años y que hoy hayas matizado o incluso cambiado gracias a tu experiencia trabajando con equipos y organizaciones?

La verdad es que no. Llevo muchos años relacionado con el liderazgo, y la idea que tengo respecto a cómo ejercerlo se ha ido formando poco a poco. Lo que sí me ha permitido este proceso de maduración que se inicia en 2020, es entender la enorme influencia que tienen los prejuicios, los sesgos cognitivos o las creencias infundadas sobre cómo nos relacionamos con los demás. Como explico en Sentir el Liderazgo, tendemos a pensar excesivamente mal del ser humano, y este prejuicio suele condicionar de manera negativa cómo se lidera y en torno a qué valores se construye el trabajo en equipo. Cuando no confías en nadie porque piensas que te van a traicionar, es difícil construir una dinámica de equipo basada en la colaboración genuina y la complicidad. Por el contrario, la vida me ha enseñado que la reciprocidad existe y que tratar bien a los demás proporciona enormes satisfacciones.

Si tuvieras que condensar las enseñanzas de El círculo mágico del liderazgo, El símbolo secreto del liderazgo y Sentir el liderazgo en una sola frase para un joven entrenador, profesor o empresario que empieza a liderar personas, ¿cuál sería?

Si me lo permites, voy a utilizar una cita que aparece en Sentir el Liderazgo y que para mí tiene un significado especial. Sencillamente porque democratiza el liderazgo y lo aleja de la gran empresa, los grandes personajes históricos o la política. Dice así: “El liderazgo no va de grandes personajes que hacen cosas extraordinarias, sino de personas normales que, como tú, se esfuerzan por mejorar a los demás y ser un buen ejemplo”. El mensaje de esta cita está muy presente en los tres libros e incide en la importancia de entender que somos líderes en la medida que lideramos personas independientemente de la importancia del cargo que ostentemos o de si lo hacemos como empresarios, educadores, entrenadores o padres.

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