Desde mi ventana
Carmen Heras

De un tiempo a esta parte escucho con mucha atención lo que dicen los jóvenes cuando hablan entre ellos. Y no todos piensan de la misma manera en según qué asuntos de máxima actualidad. Ni conforme al guión establecido.

Pienso que todos (hombres y mujeres) hemos de reciclarnos en nuestra vida -algunos más de una vez- para seguir entendiendo la sociedad en la que vivimos y poder subsistir en ella. No hacerlo es como si el abuelo que empezó bebiendo su café en el bar a 0,50 céntimos quisiese seguir pagándolo al mismo precio pasados veinte años durante las cuales el coste de la electricidad, del agua, y por supuesto del café, han crecido. Esto último lo entiende todo el mundo, aunque unos más que otros, a tenor de los argumentos que ciertos sujetos gustan de esgrimir.

En la peluquería me dicen que los chicos pueden ser más difíciles de contentar, desde el punto de vista de una estética propia, que las chicas; tan uniformizado hoy en día el deseo de agradar a través de la imagen. Los adolescentes compran en grupo, en los grandes centros comerciales, donde alguien se prueba y los demás observan dando su opinión sobre el ropaje, y en el gimnasio, hay quien ejecuta un ejercicio con la maquina mientras otro lo mira, guardándose la vez uno al otro en cada sitio, en una especie de compañerismo extraño que ralentiza los recursos existentes, pero que a ellos parece no inquietar, controlada la competencia en esa especie de burbuja en la que (creen) vivir…

Hoy ha estado fenomenal el programa de Javier del Pino. Lo he puesto ya empezado, y que delicia ese hablar de todo menos de política. Nunca creí que diría esto, pero de un tiempo a esta parte ese regate continuo me incomoda. Creciendo como crecí en la idea de que hacer política, la de verdad, era obligatorio entre la buena ciudadanía, ahora ya no la reconozco, en lo que parece haberse trasmutado. Convertida en espectáculo, desprestigiada, tierra de ping pong donde unos y otros se tiran la pelota a lo fiera para ganar el adversario, como si el mañana dependiera de los golpes dialécticos que cada jugador pueda atizarle al otro, compañero de pista en este momento.

El “idiotes” griego era la persona que no participaba en política (de “polis”), ignorante de que cualquier decisión colectiva incide en el ámbito privado. Hoy habría mucho que hablar sobre las confusiones sobre esto, azuzados todos, cada minuto, por ese ruido en la comunicación que no diferencia lo “divino” de lo “humano”, ni al patán del instruido. El “circo” demanda “sangre” y muchos creen en ella para hacerse visibles, sin darse cuenta de que nuestros niños y niñas crecen en este ambiente de controversia continua y pueden imitarlo.

Así que oír hablar de ciencia y de psicología puede ser un buen plan para una mañana cualquiera de domingo, en los inicios de este otoño que no acaba de entrar y un verano que no acaba de irse, a medio camino ambos, con los dulces de Navidad anunciándose en los supermercados y los ritos de Halloween en las tiendas de disfraces. Tradición americana esta última, llevada allí por los irlandeses a mediados del siglo XIX y que ahora celebramos en España, en los colegios infantiles principalmente, en aras de la influencia americana llegada a través del cine y la televisión. Lo que no sabemos es por cuanto tiempo, el poder económico chino avanza imparable y la emigración trae sus propios usos y costumbres.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

This site uses Titan Security to reduce spam. Learn how your comment data is processed .