La bruja Circe

En esta situación que estamos se agrava algunos problemas de conducta, os he escuchado juzgar a algunas personas atrapadas, culpándolas de su prisión no olvidemos que la persona maltratada es una víctima. La mayoría de los maltratadores adolecen de prepotencia, de niños parecen niños consentidos, son tiranos de los padres que en lugar de encaminar los ceden. En lo social cuando quieren parecen encantadores después son manipuladores en las amistades y más tardes maltratadores en las relaciones con la pareja y la familia. Pero adoran, su para ellos increíble personalidad e inteligencia y con frecuencia caen en las garras de otros similares a ellos aunque con más fuerza. Una persona prepotente cree que lo que le das es porque lo merece, cuando haces algo por ella le quita importancia y cuando algo falla en su ceguera inicial, culpa, al entorno, a su pareja, a el jefe, a las circunstancias o se vuelve contra el que le ayuda descalificando o quitándole méritos.

Si están en una situación de poder pisan a todos los que tengan bajo su dirección, son sin duda los peores jefes, si están en una posición de dependencia, malmeten, critican, se agarran a las leyes, se inventan trampas para aprovecharse de esfuerzo social por dar seguridad a los menos favorecidos. Los conoceréis por que son los que siempre riñen con los bedeles y ríen con los jefes mientras por detrás los critican, se enfrentan a los compañeros, se saben al dedillo sus derechos pero ignoran deliberadamente sus deberes, lo hacen todo bien y si algo se hace mal no es su culpa. Tener a una persona de esa tendencia como compañero es de temer, pero tenerla como pareja es vivir encerrado estos meses con un depredador constante que cada día pisotea tu autoestima y te deja sin salidas.

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