La bruja Circe

Crean daños, dolor y locura, desde el principio del mundo, aquellos que tienen algún tipo de poder o fuerza. Creen que son especiales, dioses, inteligentes, fuertes, capaces.

Que sus errores son aciertos, que ellos o ellas valen más que los otros, que cientos, que miles, que millones de personas afectadas muertas o heridas.

Lo vemos en ejemplos sencillos, como los varones que por la fuerza física o las costumbres, dañan, maltratan y muchas cosas más, a niños y a mujeres. En los gobernantes, señores de los imperios o de pequeñas aldeas, que se creían dioses o enviados.

Y como los humanos no aprendemos vuelve la burra al ruedo y permitimos la opción que daña y produce violencia. Griegos, romanos, incas o mayas. Todos terminan por auto devorarse.

Lástima que antes que lo hagan queden mártires o sacrificios. Todo es lo mismo. Absoluto desprecio por las formas de ser, la vida o el bienestar de otros.

Los pretextos son múltiples, pero son pretextos.

Blanco, negro, rosa o amarillo, con una creencia y otra, sitios o troyanos. Todos tienen derecho a conservar su vida a tener acceso a lo que necesitan y a ocuparse de sus familias y lograr eso, es gestionar bien un pueblo.

Y recordemos los ejemplos, cuando miles, no tienen nada, que aquellos que tienen un poco más.

Teman por sus bienes y por su vida, porque llevados al extremo, se atreverán a atacar, porque solo les queda la esperanza.

Y no lo dudéis, no se van a quedar, desapareciendo por falta de alimentos. Se van a unir y atacar, porque solo la esperanza le queda.

Así con nos encontramos con poderosos locos por matar y millones de locos dispuestos a morir si es preciso. Miedo y pena me da por todos nosotros y sobre todo por los niños.

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