Desde mi ventana
Carmen Heras

La primera vez que oí hablar de Messi fue, hace mucho tiempo, a Carme Chacón. Comentaba con Guillermo Fernández Vara que el Barca había fichado a un futbolista argentino muy bueno al que ella había ido a ver jugar, junto a un pariente tan aficionado al fútbol, como ella misma.

Ensalzó al genio deportivo. Yo escuchaba callada, procurando aprender, dentro del grupo de tres personas donde estábamos, porque mi fuerte nunca ha sido el mundo del deporte (y menos uno que genera tantas divisas y rivalidades). Reconozco que a mí me gustan sus eventos, asisto a ellos, pero no me declaro especialista en nada, como no sea caminar (y ni siquiera eso), a ser posible en buena compañía y porque hacerlo regenera el espíritu, ordena las ideas y te obliga a mover las extremidades…Hoy, que ni Vara ni Chacón están entre nosotros, junto a la imagen de Messi en el Mundial, jugando como él sabe, me ha venido el recuerdo entrañable de los tres.

Hay nombres con connotaciones importantes. El de Juana Elguezábal llegó a mis oídos gracias a las investigaciones del archivero municipal y a miembros de mi equipo de gobierno durante la legislatura 2007/2011. Su historia me sorprendió y dio pie a mi idea, siempre defendida, de que las trayectorias vitales suelen ir mucho más allá de lo previsible, cuando no se acomodan certeramente alrededor de una pautas estrictas y planificadas por quienes siempre tuvieron capacidad de hacerlo, llámense instituciones, costumbres sociales, etc.

Alrededor de ese nombre femenino -no existen fotos de Juana-, instauramos un premio dedicado a mujeres sobresalientes, notables, interesantes…(da igual como ustedes quieran designarlas) para entregárselo año tras año a una de ellas el 8 de marzo celebrando así sus trayectorias vitales, profesionales y personales, cuando éstas hayan incidido y sigan haciéndolo sobre el bienestar de Cáceres. Pensamos que no hay mejor prédica que el ejemplo en casos concretos si se pretende crear patrones a los que seguir, reivindicando el papel de la mujer en cualquier lugar del mundo, sea este una región o el entorno más próximo a tu casa. Bajo este planteamiento premiamos a mujeres importantes, tales como Mercedes Guardado (compañera de Vostell), Mariví López (matriarca de la empresa Conyser, con tan buenos servicios a Cáceres), María Ángeles Luaces (periodista en una de las emisoras más conocidas de la ciudad), Teresa Rejas (primera Presidenta de la Asamblea de Extremadura) y las hermanas Mari Paz, Felisa y Cristina Leal (de obras y apellido tan reconocidos en Cáceres).

Lo hicimos sin orejeras ni sectarismos. Atendiendo únicamente a su valor y competencia. Al Premio le dimos el nombre de Juana Elguezábal, como reivindicación hacia quien tuvo el arrojo de poner en marcha un teatro en esta ciudad en una época pretérita determinada. Lamentablemente, al terminar la legislatura y la llegada de un nuevo gobierno municipal, éste lo sepultó.

Pero hoy vuelve a estar de actualidad (al menos provisionalmente) el nombre de Juana. Hay un grupo de personas que alrededor de él aspira a emplearse a fondo por la cultura. Pues perfecto. Aunque nadie debiera dejarse arrastrar por la prisa, la exaltación, el momento. Ni por la idea de que algunos nacieron para pioneros; que antes de ellos, los demás todos fueron un “pelín” atrasados, que la tierra no produjo pan hasta su llegada.

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