José Cercas

Las buenas intenciones tienen un inconveniente: si permanecen demasiado tiempo en las palabras, terminan por parecerse al olvido.
Hace unos días escribí sobre la posibilidad de que Isabel Gemio recibiera la Medalla de Extremadura. Expuse mis razones y dejé planteada una propuesta que hoy quisiera llevar un poco más lejos.
Porque escribir un artículo es relativamente sencillo. Lo verdaderamente importante comienza cuando aquello que hemos escrito reclama nuestra participación.
No pretendo descubrir ahora la trayectoria de Isabel Gemio. Es suficientemente conocida. Tampoco repetir los argumentos que ya he expresado sobre su dedicación a la investigación de las enfermedades raras. Lo que deseo es convertir aquella reflexión en una iniciativa compartida.
He decidido dar los primeros pasos para promover su candidatura a la Medalla de Extremadura 2027.
Pero una iniciativa personal puede adquirir otra dimensión cuando encuentra el respaldo de personas y colectivos que comparten sus razones.
Por eso quiero abrir desde estas páginas una convocatoria de adhesiones a esta propuesta. Me dirijo a los lectores, a las asociaciones, a las instituciones y a cuantos ciudadanos consideren que los méritos de Isabel Gemio justifican su reconocimiento.
No se trata de una votación popular ni de sustituir la decisión que corresponde a las instituciones extremeñas. Se trata de reunir apoyos razonados que puedan acompañar una candidatura presentada por los cauces legalmente establecidos.
Las adhesiones no conceden una medalla. Pero permiten expresar que detrás de una propuesta existen ciudadanos dispuestos a identificarse con ella.
Siempre he pensado que la cultura no debe limitarse a contemplar la realidad desde la distancia. También puede intervenir en ella, abrir conversaciones, plantear iniciativas y contribuir a que determinadas cuestiones encuentren un espacio en la vida pública.
Esta es una de esas ocasiones.
No busco protagonismo alguno. Mi nombre es simplemente el de quien ha decidido poner en marcha una propuesta que, si encuentra respaldo, podrá continuar su camino con el apoyo de otras personas y entidades.
La Medalla de Extremadura pertenece al ámbito de los reconocimientos institucionales, pero la reflexión sobre los méritos que una sociedad considera dignos de reconocimiento también pertenece a sus ciudadanos.
Por eso hoy no quiero terminar este artículo con una conclusión solemne ni con una hermosa frase destinada a ser olvidada mañana.
Quiero terminarlo con una invitación concreta: que quienes deseen respaldar esta candidatura puedan manifestar su adhesión y contribuir a que la propuesta avance.
Habrá que reunir documentación, encontrar una entidad que formalice su presentación y cumplir los requisitos de la convocatoria. Ese será el trabajo que siga a las palabras.
Porque una idea puede nacer de una sola persona, pero necesita otras voluntades para convertirse en una iniciativa colectiva.
Y porque, en ocasiones, la mejor manera de defender aquello que pensamos consiste, sencillamente, en hacer algo por ello.

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