La bruja Circe

A pesar de ser sanitaria durante muchos años y saber claro que si le das a alguien una “carpetina”, pongo por caso. «Encargado de trasladar las mesillas rotas» en ese mismo instante, se transformará en un o una encargada, aunque si cargo sea una pifia y a continuación, si es posible montará con su cuñado una empresita donde arregla esos desperfectos inevitable, negocio donde se quedarán pegados algunos billetitos.

Y eso se ha intentado hacer en todos los niveles.

Aun así me sorprende el desconocimiento social o esa ceguera que impide a gran parte de la sociedad, ver la catástrofe que significaría el desmantelamiento de la sanidad pública.

Personalmente yo, no soy rentable, a los seguros privados y como yo, todos los diabéticos, los pasados de pesos, los que padecen enfermedades oncológicas, los que tienen procesos autoinmunes o degenerativos los procesos infecciosos crónicos, los ancianos todos. Y no digamos las personas con discapacidad física o mental.

O sea que un tercio de la población mejor llevarlos a una isla y que vallan pasando solitos y sin molestar a mejor vida. Algo así como lo que paso en las residencias de Madrid durante la pandemia.

Cada vez que se externaliza un servicio, que es el mote que le ponen a hacerlo privado, y las empresas privadas tienen la costumbre de ganar dinero.

Dinero que sale del presupuesto de sanidad y que en lugar de invertirse en pacientes o mejoras se pega al bolsillo, de esas empresas más o menos oportunistas.

En fin que está catástrofe que nos están implantando, vuelta a vuelta, va a destrozar nuestra sociedad construida con años de esfuerzo.

Visto así no parece tan malo un buen pelotazo espacial, algún comenta que no evapore sin sufrimiento.

En fin que tengamos suerte.

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