En el sector de las golosinas en Extremadura, el apellido Sánchez Cortés es sinónimo de historia. Sin embargo, María de los Ángeles Sánchez Arroyo ha logrado algo que va más allá de la herencia: construir su propio «reino» desde una perspectiva femenina e innovadora.

Como segunda generación de una familia históricamente vinculada al dulce, María de los Ángeles no se limitó a seguir el camino trazado, sino que ha sorprendido con la creación de una sinergia entre lo dulce y la tradición.

María de los Ángeles se enfrentó al reto de heredar el legado familiar de “Sánchez Cortés”. Se ha abierto paso en el mundo de las gominolas con su propio dominio “El reino de las chuches”. Comenzó aprendiendo el negocio bajo la mentoría de su padre, pero por entonces el sector era mayormente masculino.

Con tres establecimientos en Cáceres y uno en Badajoz, ha demostrado que la sensibilidad femenina y la firmeza empresarial son la combinación perfecta para el éxito.

A pesar de la modernización, María de los Ángeles no olvida sus raíces. El éxito de su producto reside en el equilibrio entre lo nuevo y lo tradicional. Un ejemplo claro es el mantenimiento del tostadero de Zafra, donde se siguen tostado los frutos secos de manera tradicional para conservar el sabor original que tanto aprecian sus clientes.

Sorprendido por esta curiosa manera de tostar los frutos secos quedó Fernando Palazuelo, durante la exposición de las tradicionales Gorras de Montehermoso de María José González en el Hilton de Cáceres. De una simple y rápida idea cómo lo es un inocente “¿no hay una gominola de la gorra de montehermoseña?” nació una oda a este elemento extremeño tan tradicional.

El éxito de su producto reside en el equilibrio entre lo nuevo y lo tradicional

Ante la idea de que no hubiese moldeadores capaz de poner en práctica este reto, María de los Ángeles promovió su concepto en forma de dosier, donde el mayor tirón fue la detallada historia del Gorro de Montehermoseña y el papel que ejerce sobre el costumbrismo extremeño. Consiguió, así, fascinar a Todo Caramelos para hacer realidad la gominola en forma de gorra de montehermoseña.

Una vez tuvo el molde confeccionado, buscó el sabor. Se pueden encontrar seis sabores distintos, cada uno de ellos de un color que representa los usados en el traje de montehermoseña.

El broche final lo puso sobre el envoltorio, conociendo perfectamente a sus consumidores. Sabiendo la extendida costumbre de guardar los envoltorios de los caramelos y gominolas, encontramos el Gorro para que, el día que volvamos a encontrar ese envoltorio, nos lleve directamente al recuerdo de la gominola.

Toda esta resiliencia mostrada a la hora de crear dicha gominola no es nueva, también fue la que impulsó a María de los Ángeles a abrirse paso en este sector. Ella ha aportado una visión propia y femenina que combina la eficacia logística con la sensibilidad del detalle y la experiencia del cliente. María de los Ángeles demuestra que el éxito en el mundo de las chuches no solo depende de la innovación en el producto, sino de una forma de dirigir que entiende la empatía y la persistencia como los ingredientes más dulces del triunfo empresarial.

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