Sanguijuelas del Guadiana. Foto: Aida Donoso.
Sanguijuelas del Guadiana. Foto: Aida Donoso.

Conversamos con Juan Grande (guitarrista), Víctor Arroba (bajista) y Carlos Canelada (guitarrista y vocalista). Es decir, entrevistamos a Sanguijuelas del Guadiana, una de las propuestas musicales más frescas surgidas en Extremadura en los últimos años. Su música, profundamente ligada a la identidad, la emigración y las raíces, ha conseguido conectar con públicos de todas las edades. El mes de Mayo los tendremos en Cáceres de cabezas de cartel de Extremúsika.

Avuelapluma cumple ahora en abril 20 años, ¿qué hacían los Sanguijuelas hace 20 años?

Pues éramos niños. Algunos teníamos cinco años, otros poco más… empezábamos a correr por la guardería, a pesacr con los abuelos,

Y ¿cómo habéis vivido estos 20 años?

hemos crecido viendo cómo cambiaban muchas cosas, tanto a nivel personal como en nuestro entorno. Han sido años muy distintos entre sí, pero al final hemos seguido adelante, evolucionando.

¿Cuándo surge la idea de formar un grupo?

Nosotros ya tocábamos desde antes. De pequeños ya estábamos con instrumentos, probando, mezclando cosas… veníamos de la banda de música del pueblo, que fue nuestro primer contacto real con la música. Luego hubo momentos clave que nos empujaron a hacer nuestras propias canciones,  como el concierto que vimos de Robe en el Teatro Romano, pero la inquietud venía de mucho antes.

Hay algo muy llamativo en vuestros conciertos: conectáis con todas las generaciones…

Sí, es algo que nos sorprende mucho. Te encuentras desde niños muy pequeños hasta gente mayor, incluso familias enteras. Recuerdo conciertos donde estaban el abuelo y el nieto juntos en primera fila.Creemos que tiene que ver con el mensaje. Hablamos de cosas que mucha gente ha vivido o siente como propias.

Vuestras letras conectan mucho con la idea de emigración, de raíces… ¿creéis que ahí está la clave?

Totalmente. No es algo solo de Extremadura. Es una realidad que se ha vivido en toda España. Da igual que seas de aquí o de cualquier otra región: todo el mundo tiene un pueblo, o una historia ligada a un sitio del que tuvo que salir. Y eso conecta muchísimo.

¿Recordáis el momento en el que pensasteis: esto puede funcionar?

Sí, perfectamente. Fue en Murcia, en una sala. Vendimos unas 200 entradas y estábamos alucinando. Pensábamos: “¿Cómo puede ser que hayamos venido hasta aquí y haya venido tanta gente a vernos?”. Ahí empezó a cambiar nuestra percepción.

En vuestra gira habéis coincidido con muchos grupos. ¿Alguno que os haya impresionado especialmente?

Sí, por ejemplo León Benavente. No los habíamos visto en directo y nos dejaron alucinados. La energía, el sonido… fue una locura.

Habéis pasado de salas pequeñas a grandes festivales. ¿Qué os aporta cada formato?

Las dos cosas tienen su magia. Las salas pequeñas nos encantan porque tienes al público muy cerca, es más íntimo. Pero luego llegas a un festival, ves a tanta gente… y te entra ese impulso de querer ganarte a todo el público.

Vais a tocar este año en tres espacios icónicos de la región como son la Alcazaba de Badajoz, el escenario de Extremúsika o el teatro Romano de Mérida  . ¿Qué significa eso para vosotros?


Ahora lo vemos con mucha ilusión, pero creemos que hasta que no estemos allí, en el escenario, no seremos realmente conscientes. Ahí será cuando digamos: “¿Qué está pasando aquí?”

¿ Para cuando el segundo disco ?

No tenemos prisa. Lo que tenemos claro es que cuando acabe la gira pararemos para seguir haciendo música. Que es lo que nos apetece.

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