Seis voces femeninas y extremeñas que comparten sus reflexiones más personales para este 8M. Influencers, comunicadoras y creadoras de contenido que ponen en valor la región, responden a una pregunta tan necesaria como reveladora:

¿Qué has tenido que desaprender sobre “cómo debe ser una mujer”?

Andrea Garrido, @andreagarridoe – Instagram

He tenido que desaprender que ser mujer es poder con todo, siempre. En redes se glorifica mucho la imagen de la mujer fuerte, productiva y empoderada, pero pocas veces se habla del coste mental que eso tiene.

 

Zulema Romero, @zulemaromeero – Instagram

He tenido que desaprender a vivir intentando agradar. Con el tiempo entendí que no puedes construir nada sólido si no eres fiel a lo que eres. Hoy prefiero que me critiquen por ser auténtica a que me acepten por encajar. No soy mejor ni peor que nadie, simplemente soy yo. Y desde ahí tomo cada decisión.

Rocío Sánchez, @mamaatomica – Instagram

Llevo conmigo los valores de entrega, familia y trabajo que me inculcó mi madre, pero he tenido que desaprender la idea de que ser una “buena mujer” implica olvidarse de una misma. He descubierto que para mis hijas quiero algo más amplio: que me vean como una mujer que ama profundamente a su familia, pero que no se diluye en ella. Quiero que me vean como una mujer independiente, personal y económicamente, y que tomar decisiones propias no restan amor, sino que suman dignidad. Tengo la suerte de haber elegido al mejor compañero de vida y precisamente por eso, nuestra relación se basa en compartir, no en pedir permiso, transmitiendo que se puede cuidar sin desaparecer y amar sin dejar de ser.

Carmen Oreja, @carmen_oreja – Tiktok

He aprendido que las quejas se alzan a viva voz. Desde siempre se impone el silencio antes que incomodar a los demás, a pesar de que los demás lo hagan incómodo. Pertenezco a una generación que ha tenido más alas al crecer, aunque no completas. Lo que he tenido que desaprender es a quejarme en voz alta, a no tragar, para que las generaciones que vienen detrás puedan hacerlo desde el primer momento. Y que con las quejas, se aleja cualquier norma establecida sobre “cómo deberían ser las mujeres”, porque dejamos claro cómo queremos ser.

Sara Cisneros, @saracisnerosg – Instagram

He desaprendido la culpa por elegir, por cambiar, por no cumplir con expectativas ajenas. Y, sobre todo, he desaprendido la necesidad de encajar en lugares que no me sostenían y que no me hacían feliz. Hoy sé que no hay una única manera de ser mujer y que la mía es suficiente, incluso cuando no es perfecta o está perdida. Desaprender ha sido el acto más valiente que he hecho por mí y quizás de eso se trate: de dejar de intentar ser la mujer que se espera y permitirnos ser, por fin, la que queramos ser.

Irene Ramírez, @ireneramirezzz – Instagram

Desde pequeña observaba a las mujeres de mi entorno y las veía como súper heroínas: ordenaban la vida, los hijos, la casa… Llegaban a todo, sabían dónde estaba todo: ellas eran todo. Pero sin derecho a quejarse de nada. Cuando crecí, descubrí lo que se esconde detrás de ese traje tan brillante de “súper mujer” y es una mujer súper agotada e injustamente sobrecargada. De adulta intento desaprender a ser el epicentro de cuidados de mi casa, para pasar a ser unas manos amables más que, sí, cuidan, por supuesto, pero también merecen descanso, tiempo y no necesitan serlo todo, todo el rato. He aprendido a conjugar de otra forma el cuidado y he descubierto que hay muchas más personas que la segunda del plural. He pasado de cuidaros a vosotros, a cuidarme a mí para cuidarnos entre todos en un hogar justo, corresponsable y que me haga feliz.

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