La bruja Circe
Carnaval, carnaval, carnaval te quiero… Así suena alegre la canción que adorna estos días alegres y peligrosos.
Bien conocen las autoridades y el poder dictatorial. Que la reunión de gentes desatada, alcohol, hormonas y la vibración que genera la multitud es peligrosa y más cuando un pueblo entero se desata y si no acordaros de la revolución francesa.
Pero eso todas las culturas antiguas tenían permitidos, estos días de libertad, de encuentros, de amores prohibidos, de esconderse tras las máscaras, que si bien la mayoría lo usa para divertirse, algunos son duda lo usan para abusar.
Lo hacían los griegos, los romanos, los antiguos pueblos europeos. Escapaban las mozas de su vida de reglas y estrecheces y los jóvenes zagales de la servidumbre y la dependencia de los mayores o los poderosos.
Por más que el catolicismo intento eliminarlo, en la memoria genética de la gente está arraigado ese puñadito de días, donde pecar es la norma y llorar su fin es regresar y arrepentirse.
Hoy hay carnaval escolar, infantil, de asociaciones de padres, de grupos de jóvenes y de gente grande que quizás no necesita esa expansión pero participa porque les gusta y tienen derecho a hacerlo después de haber construido un futuro, que ahora es presente para los jóvenes, derechos, libertades, ayudas, tolerancia no llegaron solos. Fueron propiciados, luchados, conseguidos uno a uno, por esos que tan despectivamente algunos jóvenes tratan.
Son días de cantos y alegrías de encuentros, llenos de fantasía.
Los niños lo viven con alegrías, los jóvenes con pasión, las jóvenes parejas vuelven a vivirlo a través de sus hijos e incluso de sus nietos. Los que ya no tienen nadie a su cargo, recuperan canciones y tradiciones, marcan el ritmo del recuerdo para que no desaparezca la lucha y los esfuerzos enano de los poderosos.
Y a nosotros nos toca vivirlos con la mejor disposición y disfrutarlos, lo mejor posible.
Os deseo unos felices días de carnaval y ya sabéis no olvidéis recordar que es una fiesta muy antigua llena de fuerza. Feliz carnaval.


























