La bruja Circe

Cada pérdida, de los que aman o de nuestro estatus o de nuestra salud, hace un pequeño bocado en nuestro corazón energético.

Cuando alguien se aleja de nuestra vida o fallece, esos hilos energéticos que nos unían se estiran y se estiran llevándose un trocito.

Cuando perdemos el lugar por el que tanto habíamos trabajado o nuestro negocio igualmente la energía que habíamos puesto nos ata y tiene que estirarse y estirarse, hasta que salta y se lleva ese pequeño muerdo.

Cuando enfermamos de algo importante, cuando perdemos la salud, nos vamos haciendo conscientes poco a poco que aunque queremos nunca volveremos a ser los de antes.

Es tanta la energía que ponemos es sanar, que nos mantiene un tiempo haciendo lo necesario para superar el tratamiento o la operación. Pero cuando nos equilibramos vemos que el proceso queda huellas y duran para siempre y eso nos arranca otro poquito del corazón.

Y así trocitos pequeños y trocitos grandes, nuestro corazón energético se va haciendo más pequeño aquí y va reuniendo donde sea que vaya, porque no olvidemos que la energía no se pierde.

Y no podemos evitar que nos llame desde el otro lado, esté donde esté y sea lo que sea.

Así que inevitablemente como hace nuestro sol, de vez en cuando, se abre un agujero coronal en nuestra aura y una nube de partículas energéticas que nos pertenecían se aleja. Hay una teoría cuántica de partículas que explica esas cosas, pero yo me conformo con lo que mi intuición me dice o con la forma en que me es más fácil, explicándolo.

Espero que tengáis una buena entrada de año del caballo, que se presenta un poco tumultuoso.

Feliz semana.

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