La bruja Circe

Pero ante eso como ante todo en la vida, equilibrio, equilibrio y equilibrio.

Muchas veces nos vemos en la disyuntiva de ayudar a algún familiar o amigo sin resultar intrusiva.

Si es una amiga, a lo mejor has de tener en cuenta sus hermanos o sus hijos que no se sientan desplazados y a la vez tampoco quieren que esa persona esté sola, mal atendida. En esos casos recuerda que todos tenemos boca, ella o él te puede indicar qué quiere, si elige callar para no molestar a los suyos pues está en su derecho, y lo que podemos dar es respeto.

Llevar un comida hecha, o hacer una tarea, es señal que has pensado en esa persona y la has incluido en tu atención en tus actos, pero también puede resultar que los otros lo vean como un acto de caridad que no necesitan ni quieren o simplemente no quieren deberte el favor. Cuando te des cuenta. Y eso en la gente con empatía no es fácil. respeta.

Y el caso principal, estás tú mism@, aunque tú quieras hacer por otros, tú eres primero, mide tus fuerzas, lo que puedes hacer, hasta donde puedes llegar. Controla tu energía y no te vacíes.

No sea que de tanto dar luego pagues tú. Aunque te digo una cosa, mientras te ocupas un poco de otros, mientras ayudas o te ocupas de otros, un mecanismo interior, se pone en marcha y te inunda de elementos que te mantienen alerta y en forma.

Por eso es la comentada caída del síndrome del cuidador que se siente tan vacío cuando todo se acaba.

En todo caso equilibrio y equilibrio.

Suerte a todos. Y como diría Celia Cruz ¡¡¡Calooor!!!!

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