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WILLY WITNESS: Los 10 pueblos más bonitos de Extremadura

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¿Qué es mejor, tener encanto o ser directamente bonito? Estos son los pueblos más ‘beautiful’ (en su conjunto) de toda la geografía extremeña, por decisión propia. Pueblos donde el estrés no existe y la naturaleza se despliega a sus anchas. El orden de los factores no altera esta lista enfocada al ámbito rural, con municipios que poseen un rico paisaje natural, que garantizan el disfrute de cualquier viajero. Porque Extremadura NO es seca, pese a la creencia popular; es una de las grandes mentiras sobre esta región, y es fácil comprobarlo haciendo un viaje al interior. Lo de si está plagada de funcionarios o no, ya es más complicado desmentirlo.

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RIOMALO DE ARRIBA

Las Hurdes es la zona recóndita por excelencia del paisaje extremeño. Ya ha llovido mucho desde que Buñuel filmara aquel pseudo documental de “Tierra sin pan”, aunque parece como si el tiempo se hubiera detenido por estos lares, la verdad. Riomalo es un pequeño pueblo de Las Hurdes, ya en el límite con la provincia de Salamanca, con quien limita por el Parque Natural de Las Batuecas. De hecho, ni siquiera es un pueblo como tal, sino una alquería que pertenece al Ayuntamiento de Ladrillar. ¿Por qué lo incluyo en este listado? Por su increíble conjunto de arquitectura negra; muy singular y muy bien conservado, con casas construidas de pizarra. La visión de pequeñas casas en las que las piedras se confunden con el paisaje que las rodea es una estampa alucinante. Si acudes en un día gris, el aspecto decadente y fantasmagórico de esta aldea se acentúa, ya que está prácticamente abandonada (no hay ni 20 habitantes censados).

En este particular poblado lo mismo te puedes dar un paseo y adentrarte en la edad de piedra, con la existencia de petroglifos (grabados en piedra) en rocas pizarrosas, que acudir a una mina abandonada desde hace más de medio siglo, de la que se extraía níquel y azufre, principalmente. En definitiva, su conjunto, su ubicación y el devenir de su historia lo hacen merecedor de aparecer en esta lista.

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ROBLEDILLO DE GATA

O cómo acudir a un pueblo remoto en busca de sosiego. Un pueblo de apenas 100 habitantes, rodeado de montañas, de agua y de pequeños puentes, y que casi está aislado en plena Sierra de Gata. La joya del turismo rural extremeño, vaya. Aquí la vida se desarrolla ajena a casi todo.

Son muchos los muchos atractivos que tiene la localidad, que harán que te sorprendas: desde la iglesia del siglo XVI Nuestra Señora de la Asunción, que a pesar de lo escarpado del terreno ofrece una panorámica envidiable, hasta el propio ayuntamiento. Se pueden hacer gemelos subiendo y bajando sus estrechas calles, mientras observas la arquitectura tradicional: casas abigarradas de plantas bajas de piedra y plantas altas de adobe y madera.

Saca tiempo para visitar el museo del aceite, donde los técnicos de la Denominación de Origen Protegida Aceite Gata-Hurdes te harán una degustación comentada. Un viaje sin prisas, que debes extender a otros pueblos de la zona, como Descargamaría, al que puedes llegar andando.

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JÉREZ DE LOS CABALLEROS

Un pueblo pacense con mucho temple. Fenicios, romanos, árabes y cristianos han pasado por aquí. Municipio templario por excelencia, en el que podrás visitar la Torre Sangrienta (en su castillo pentagonal), donde perdieron la vida los últimos Caballeros Templarios. Allí los caballeros fueron degollados por las tropas reales y arrojados al vacío.

En el siglo XIII los Templarios, a las órdenes del rey Alfonso IX, tomaron la Villa de Xerez y levantaron una fortaleza y un recinto amurallado para proteger la ciudad. Todos estos elementos tan peliculeros cobran vida durante la celebración del Festival Templario de Jerez de los Caballeros, que se celebra cada año a mediados del mes de julio.

Aquí nada es llano (pese a estar en la provincia de Badajoz), todo el casco antiguo es un subir y bajar constante, como si se retorciera sobre sí mismo. Con este vaivén y el bullicio alegre de sus calles puedes comenzar a visitar conventos, iglesias, casonas y palacios nobles, y descubrir arcos moriscos y muestras barrocas de gran belleza que se asoman en mitad de calles modernas.

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ALCÁNTARA

Han tenido que pasar muchos años, y ser nombrado Mejor Rincón de España 2014, para que el puente romano de Alcántara deje de soportar (dentro de poco) el tráfico rodado. Porque, vale que es una obra cumbre de la ingeniería y que lleva ahí 2.000 años, pero no hay necesidad de que este puente, que se eleva sobre el cauce del río Tajo nada menos que 71 metros, tenga que aguantar  el paso de vehículos todos los días, con el deterioro que supone. Si lo comparas con el acueducto de Segovia, que en su zona más alta alcanza los 28 metros de altura, pues verás claro el por qué de la majestuosidad de esta construcción.

Este puente, que aspira a convertirse en Patrimonio de la Humanidad, es uno de los principales enclaves turísticos en Extremadura. “El puente que permanecerá por los siglos del mundo” escribieron los romanos en su momento, y ahí sigue… Una obra arquitectónica que se ha fundido con la naturaleza. Sólo por el puente hay que ir a Alcántara. Pero no es el único reclamo de este pequeño pueblo de ambiente medieval. Un municipio al que hay que proponerse ir, porque no se ubica en un sitio de paso.

Aprovecha el viaje para conocer Alcántara (al-qantara significa el puente en árabe) y su conventual de San Benito (siglo XVI) que bucea cada verano en el Siglo de Oro con su festival de teatro clásico. Entra y visiona el claustro y la iglesia catedralicia inacabada. El arte románico no se prodiga demasiado por tierras extremeñas, así que disfruta de la iglesia de Santa María de Almocóvar. Atraviesa el arco de la Concepción y descubre la casa donde nació San Pedro: el monje que proclamó que la Iglesia debería ser humilde y estar al servicio de los pobres…  A 6 kilómetros del pueblo, puedes visitar el exclusivo paraje natural de la cantera de Alcántara, reconvertido en lago artificial con un desnivel de nada menos que 100 metros.

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HERVÁS

Pueblo serrano para callejear sin prisas. Hervás se encuentra entre los municipios más visitados de Extremadura por los turistas, tras quedar finalista del concurso ‘Mejor Rincón de España 2013′. Aquí puedes pasear tranquilamente por la calle más angosta de España, antes de acceder a su famoso Barrio Judío. Hervás celebra su pasado hebreo cada año con la fiesta de Los Conversos, en la que participan los vecinos del pueblo, para deleite de los forasteros que se acerquen. Sus calles estrechas y su arquitectura judía atraen a miles de turistas.

En pleno Otoño Mágico, Hervás ofrece multitud de ocio para todas las edades: música, senderismo, calbotada, recogida de setas…Calles con historias, que rebosan sabor añejo. Hervás es una parada obligada si realizas la Ruta de la Plata. Las iglesias, el valle del Ambroz, el museo de la moto y el coche clásico (el mejor de Europa en su género), etc. Los reclamos de Hervás van más allá de la preciosidad de sus calles empedradas. Gastronomía, arquitectura y naturaleza en cualquier época del año.

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FERIA

Proclamo a Feria como el pueblo más bonito de la Tierra de Barros. Un municipio cuyas callejuelas le dan forma de estrella; calles que hay que atravesar para subir al imponente castillo (del siglo XV o XVI, ahora no me acuerdo bien), que ofrece al visitante una enorme panorámica de la Tierra de Barros con ese paisaje rojizo tan característico. Antes, la villa te recibe con un bonito caserío, de tejados ocres y paredes de blanco nuclear, así como con frutales y campos de olivar.

Si quieres saborear las mejores vistas del casco urbano, acércate a la ermita de los Mártires y luego pasea por los soportales de su plaza.

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GARGANTA LA OLLA

Garganta la Olla es un pueblo que no deja de resultar sorprendente. Su arquitectura de casas torcidas ya es un reclamo para acudir a este municipio, que se remonta a una época bastante anterior a la medieval. Un pueblo ligado a la leyenda de la Serrana de La Vera, que alberga curiosidades como un museo de la Inquisición, donde poder merodear libremente y descubrir cuáles eran los instrumentos de tortura de la época.

Si el morbo no es lo tuyo, siempre puedes disfrutar observando bancales de cultivo y casas de arquitectura popular verata desde el balcón serrano por excelencia: el Mirador de la Serrana. Para llegar al mirador desde Garganta la Olla solo hay que seguir la carretera que va hacia Cuacos de Yuste; está a unos 15 kilómetros de la salida del pueblo. Un balcón a La Vera, de fácil acceso, donde desconectar de todo.

Pasea por el barrio de la Huerta, descubre la Casa de las Muñecas y asómbrate con la Casa de la Peña; una vivienda cuya segunda planta está sujetada por tres palos y una piedra. Original, llamativa y fascinante.

El enclave de Garganta la Olla es otra de las razones por las que incluir este pueblo en la lista. A pocos kilómetros de allí, también puedes disfrutar de uno de los secretos mejor guardados de La Vera, del que apenas se habla, un camposanto donde reposan centenares de cuerpos recuperados de los soldados caídos en territorio español durante el trascurso de la Gran Guerra y la II Guerra Mundial. Por supuesto, antes puedes repostar en el Monasterio de Yuste; parada obligatoria por tierras veratas.

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MEDELLÍN

Pues aquí tenéis Medellín, para tod@s aquellos que me habéis dejado una serie de bonitos comentarios por la ausencia de este pueblo en la anterior lista. El Patrimonio Histórico-Artístico de Medellín acaba de ser declarado Bien de Interés Cultural. Y razón no le falta porque alberga el primer teatro descubierto en España en el recién estrenado siglo XXI.

Un pueblo en el que hay evidencias arqueológicas que atestiguan la existencia de ocupaciones humanas desde, al menos, el III milenio antes de Cristo. Ahí es nada…

Del periodo romano destaca, por su excelente grado de conservación, el mencionado teatro, que ha revivido el pasado verano gracias a convertirse en una extensión del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. El histórico escenario se ubica justo debajo del castillo medieval y se eleva detrás de una iglesia que data del siglo XIII. STOP obligado por tierras pacenses.

De la época tardoantigua y medieval son reseñables los vestigios del periodo musulmán, algunos lienzos de murallas, diversas partes del castillo y los aljibes y cisternas localizados en él, y en el medievo cristiano destacan la iglesia de Santa María, la de Santiago y la de San Martín, así como diversas reformas y ampliaciones de su famoso castillo.

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OLIVENZA

Que sí. Que Olivenza también merece estar en este listado. Aunque solo sea por la iglesia de la Magdalena, que –por cierto– fue elegida como “El Mejor Rincón de España 2012″, aunque parece que nadie se acuerda de ello… Si te acercas a verla, hazlo en plan Garci, con luz de domingo y a mediodía; que es la hora mágica en la que los haces multicolores de las vidrieras rebotan de lleno en las curiosas columnas de esta iglesia. Retablo barroco y paredes repletas de azulejos que narran diferentes episodios religiosos. El influjo portugués de la época manuelina. Una preciosidad, vamos. Olivenza es como el Gibraltar extremeño, porque Portugal ha reclamado durante mucho tiempo (siglos, vaya) este municipio.

Por supuesto, de Olivenza también hay que destacar su castillo, una impresionante fortaleza templaria, adaptada a partir de un castillo musulmán; otro ejemplo de lo bien aprovechado que está el paso del tiempo en el conjunto monumental extremeño.

Para reponer fuerzas cómete un postre de Técula Mécula. Una tarta de origen árabe, que se da sobre todo en Olivenza. Se dice que esta receta fue encontrada, hace un siglo, en un baúl de una casa de este municipio pacense. Lleva hojaldre, yemas de huevo, zumo de limón, almendras molidas… Una bomba calórica que te hará falta para recorrer las murallas del casco histórico, atravesar la Puerta de Alconchel y del Calvario y visitar el Palacio de los Duques de Cadaval.

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EL TORNO

Había que cerrar con un pueblo del Valle del Jerte, el valle más popular de Extremadura. No necesita presentación. Cada primavera, miles de visitantes acuden a disfrutar del manto blanco que provoca la floración del cerezo. Un espectáculo único y que convierte a esta región en un referente del turismo de interior, una vez más.

La pequeña localidad de El Torno está situada a 769 metros de altitud, en la falda de los montes de Tras La Sierra, y se la conoce como el mirador del Valle del Jerte. Y miradores hay, y bastantes, en este poblado cerecero. Desde ellos podrás contemplar la belleza inigualable de este valle.

A resaltar, el mirador de La Memoria, que se ha convertido en poco tiempo (se inauguró en 2008) en una de las imágenes más características del Valle del Jerte. Cuatro figuras humanas te sorprenden en el margen izquierdo de la carretera (sinuosa y plagada de curvas). Una obra escultórica, que rinde homenaje a las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura de Franco.

 

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