Tanto si vienes a Extremadura huyendo de la arena, la costa y las sombrillas, como si vienes buscando un poco de relajo alejado del asfalto, o si resides aquí y no puedes (o no quieres) abandonar esta tierra durante el mes de agosto, he aquí un recorrido random, con un buen puñado de rincones en la provincia de Cáceres, de los que disfrutar alejados de los tópicos veraniegos. Pacenses, no agitarse, porque habrá otra entrega centrada en vuestro territorio…

1. Puente de Alcántara.

puente-alcantara

En plena fiebre extremeña por conseguir que el puente romano de Alcántara sea votado como el Mejor Rincón de España 2014, no está de más acercarse a esta estructura levantada hace más de 2.000 años por Cayo Julio Lacer y que sigue en pie como si el tiempo no fuese con ella. Este puente perpetuo sigue esperando que lo denominen Patrimonio de la Humanidad…

Aprovecha el viaje para conocer Alcántara (al-qantara significa el puente en árabe) y su conventual de San Benito (siglo XVI) que acaba de acoger la XXX edición del Festival de Teatro Clásico.

No hay playa, pero si el calor aprieta también puedes adentrarte en el paisaje escarpado de la cantera, a orillas del Tajo, a tan solo 6 kilómetros de la localidad alcantarina.

2. Meandro Melero.

1_0005_Meandro-Melero

Si Extremadura es una tierra en buena medida desconocida, la zona de Las Hurdes lo es aun más. Se dice que es el meandro más bonito de la península Ibérica, y razón no le falta. Cuando uno alcanza la posición y mira el meandro que se forma en el río Alagón, la estampa es de infarto, todavía más cuando el cauce del río anda sobrado. Un rincón natural que te permite desconectar absolutamente de todo. Un refugio visual que es un must en cualquier viaje que se haga a la provincia de Cáceres. El acceso es sencillo desde el pueblo de Riomalo de Abajo. Hay aparcamiento y mirador acondicionado.

También hay una piscina natural con encanto en el pueblo, antes de comenzar el camino de ascenso.

3. Mirador de la Serrana.

mirador-de-la-serrana

Bancales de cultivo y casas de arquitectura popular verata es lo que nos ofrece este balcón a La Vera conocido como Mirador de la Serrana, que se ubica en el municipio de Garganta la Olla.

El mirador tiene fácil acceso y se distingue rápidamente por tener una estatua de bronce de la Serrana de La Vera, personaje mítico del folklore popular, que atraía a los hombres a su cueva para matarlos y guardar sus huesos. La mujer (Isabel de Carvajal) fue abandonada en el altar por el sobrino del obispo de Plasencia y se conoce que se rebotó de por vida con el sexo opuesto.

Para llegar al mirador desde Garganta la Olla solo hay que seguir la carretera que va hacia Cuacos de Yuste, está a unos 15 kilómetros de la salida del pueblo.

4. Monasterio de Yuste.

M_MONASTERIO_YUSTE_06

Antes de ir al mirador de La Serrana, o al salir de darte un chapuzón en las pilatillas (las piscinas naturales de la zona) puedes repostar un rato en el Monasterio de Yuste. Otro de esos enclaves imperdibles del norte extremeño; parada obligatoria por tierras serranas.

Atravesamos el puente del Tejar, después de pasar las gargantas de los Guachos, próxima al municipio de Cuacos del Yuste, y nos adentramos en la máquina del tiempo. El monasterio data del siglo XV y ya sabemos que fue el lugar elegido por el emperador Carlos V para retirarse a “bien morir”. Enfermo de gota por su gula (suponemos que imperial), el monarca se excluyó en este palacio singular, que alberga unos jardines que resultan hasta más interesantes que observar la silla-cama donde transportaban al gordo del emperador, cuando no podía caminar.

Apenas dos euros por entrar en este singular paraíso, es otro ejemplo más del atractivo turístico low cost, que ofrece esta tierra.

Otro lugar para respirar tranquilidad y espiritualidad y pasear por sus claustros sin tener arena en los bolsillos.

5. Plaza de Santa María de Guadalupe.

plaza-de-santa-maria-de-guadalupe_4532791

Con el rollito espiritual en las venas, nos trasladamos ahora hasta Guadalupe. A riesgo de que se enfaden los ‘placeros’ de Plasencia, Cáceres o Trujillo voy a destacar esta plaza mayor en la que se ubica el Real Monasterio de Guadalupe –que se alza imponente, como si estuviera encajonado– y donde se encuentra la histórica fuente de piedra en la que Colón bautizó a los primeros indígenas que vinieron (más bien los trajeron) del Nuevo Mundo. Tómate un refrigerio en una de sus terrazas y quédate un rato contemplando el maravilloso monasterio y las típicas casas de arquitectura serrana.

Pero más allá de su popular monasterio, que es Monumento Nacional, en Guadalupe uno puede recorrer sus escarpadas calles, visitar la antigua judería, el Arco de Sevilla y descubrir el entorno natural que ofrece el Geoparque de las Villuercas, Ibores-Jara para no perder el contacto con la naturaleza, entre otras opciones.

6. Cementerio alemán.

Cuacos_de_Yuste_-_Cementerio_Militar_Aleman_03

Pues sí, resulta curioso que en plena comarca de La Vera, a pocos kilómetros de Cuacos de Yuste (así que nos pilla a un paso de nuestra expedición por estos lares) se encuentra este peculiar cementerio, donde reposan centenares de cuerpos recuperados de los soldados caídos en territorio español durante el trascurso de la Gran Guerra y la II Guerra Mundial.

Realmente, parece uno de los secretos mejor guardados de La Vera, del que apenas se habla. Un camposanto curioso, que merece una visita.

7. Chorro de la meancera.

A_CHORRO_MEANCERA_04

Como estamos en pleno mes de agosto, sigamos ruta hacia una cascada de belleza espectacular, que refresca solo con observarla. Desde El Gasco (en Las Hurdes), hasta este salto de agua hay una ruta sencilla, de apenas 2 kilómetros. El final del recorrido se hace sobre rocas, así que no es recomendable llevar calzado urbano de punta blanca. En verano lleva menos agua y es menos impresionante (aunque este año no esté muy seco), pero la belleza del entorno y el camino (que está señalizado) lo convierten en una parada obligada.


DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here