Tiempos posmodernos
Víctor Gabriel Peguero

Los nuevos presupuestos de la Diputación de Cáceres me llegaron al final de la semana para votarse la siguiente, ¿para qué más tiempo? Debieron pensar desde el PSOE. Al final, sin la intención de implicar a la oposición y apurando los plazos queda claro que el presupuesto es, más que una visión del próximo año, un trámite a completar.

Si uno ve el cuadro de gastos e ingresos, detecta que la mayoría de ingresos vienen del capítulo IV Transferencias corrientes, 108 millones de un total de 124. Lo cual significa que esta institución es eminentemente una institución gestora. Solo entre personal y gastos corrientes y de funcionamiento se gasta cerca de la mitad del gasto de la Diputación.

Por lo que estamos ante un modelo ineficiente, que solo para mantenerse gasta la mitad de sus recursos anuales y que al recibir la mayoría de ingresos por la vía de las transferencias corrientes (o sea, del Estado y de la UE) estamos muy expuestos a cambios de magnitud en el sistema de financiación (Cataluña, cupo vasco, Brexit etc.).

Mucha gente se sigue marchando por falta de oportunidades, porque, en el fondo, todo sigue igual

Decía el otro día el presidente Fernández Vara que “se ha roto el modelo de solidaridad”, así que lo que tenga que ser Extremadura dependerá, más que nunca, de nosotros. Y yo comparto esas palabras. Pero el presupuesto de 2018 no cambia en nada, en un momento en el que todo alrededor está cambiando.

¿Significa eso que no se debe tener en cuenta la inversión en los municipios, que no debemos defender el entorno rural? Nada más lejos. Significa que tenemos que hacerlo lo mejor posible. Pero existe un problema claro de eficiencia y sostenibilidad. Porque un modelo en el que gran parte del esfuerzo se dirige a auto perpetuarse, y que es vulnerable a que la UE y el Estado inviertan más o menos, es un modelo poco eficaz y difícilmente sostenible. Por eso, estos presupuestos que, sobre el papel y sobre la ley, son correctos, y se enmarcan en diversas áreas de actuación importantes para la provincia, no cambian nada. Son presupuestos conservadores.

Y cuando no cambia nada, se benefician los de siempre. A las mismas políticas, mismas empresas que revolotean por la administración, mismas asociaciones, mismo personal beneficiado según el equipo gobierno… Por eso mucha gente se sigue marchando por falta de oportunidades, porque, en el fondo, todo sigue igual. Solo que cada día nos alejamos un poco más del tren del desarrollo…


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