Una gran bandera rojigualda de 24 metros cuadrados en lo alto de un mástil de 15 metros ondea desde hace unos días en la ciudad, concretamente en la avenida de España, en el cruce junto a la Fuente Luminosa. Este ha sido el lugar elegido para la ubicación de la insignia, como símbolo de la defensa de la unidad del país y los valores democráticos.

La idea de colocar la bandera en un lugar emblemático, como ya han hecho otras ciudades, surgió del grupo municipal Ciudadanos (Cs), que presentó una moción al Pleno ordinario del mes de septiembre para instalar la insignia nacional “en defensa del sistema democrático”.

La propuesta, en plena crisis del proceso independentista de Cataluña y a dos semanas del referéndum ilegal del 1 de octubre, salió adelante con los votos de la formación naranja y el PP, mientras que el PSOE y Cáceres Tú votaron en contra, un hecho que quedó reflejado en el acto de su colocación.

La instalación de la bandera, de 24 metros cuadrados, en un mástil de 15 metros de altura, ha supuesto un coste de 6.000 euros

Y es que en el acto oficial de izado de la bandera, que ha tenido lugar tres meses después de la aprobación en Pleno, estuvieron presentes concejales populares y de Ciudadanos, pero se apreció la ausencia de los ediles socialistas y de Cáceres Tú.

El acto del izado oficial de la bandera, que ha costado a las arcas municipales unos 6.000 euros, contó también con la presencia de autoridades regionales, como la delegada del Gobierno en Extremadura, Cristina Herrera; o el presidente del PP, José Antonio Monago, así como de representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los que se sumaron unas decenas de cacereños.

“Una gran historia”

En su intervención, la delegada del Gobierno recordó que la historia de la bandera rojigualda se remonta al reinado de Carlos III, en 1785, y supone “el símbolo de una nación con una gran historia forjada por miles de españoles”.

Hizo referencia al significado de sus colores, el amarillo del oro de la conquista de América y el rojo de la sangre derramada de españoles que dieron vida por la nación, para hacer constar que “simboliza también a las víctimas del país y supone un recuerdo hacia ellas”.

Herrera consideró asimismo que la colocación de la insignia nacional en un lugar emblemático de la capital cacereña “responde también al desafío ilegal del proceso independentista en Cataluña” y “rememora la respuesta firme y justa que ha dado el Estado a este problema para formar un proyecto común”.

Por su parte, la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado, incidió en la idea del “orgullo de ser español” y resaltó que el país “está forjado con una suma de culturas, y lo importante no es lo que nos separa, sino lo que nos une”.

Nevado hizo un repaso a los logros económicos, a la riqueza artística, a la variedad gastronómica…, para seguidamente defender esa diversidad y “el reto de defenderla, pero dentro de la legalidad”. “Tenemos que remar en la misma dirección y la bandera es un símbolo que nos une a todos”, concluyó.


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