Historias de Plutón

José A. Secas

Vienes aquí a leerme y no sabes qué te puedes encontrar. Me has conocido cada quince días un poco más y sabes perfectamente que no voy a escribir de futbol, de toros, de religión ni de política. Puedes intuir mi forma de pensar con respecto a estos y otros muchos asuntos pero en el fondo vienes a leer opiniones personales, reflexiones, manifestaciones de actitudes vitales e, incluso, pedradas de lo más variopinto pero, todas, al fin y al cabo, contadas por mi. Gracias. Quizás aún conserve la capacidad de sorprenderte, tenga o tengas un día bueno o lo que te cuento te “resuene”, conecte contigo y te produzca emociones o evocaciones, tal vez compartas mis pareceres (o no) pero siempre vas a encontrar avenidas amplias por donde transitar, el mismo respeto que me tengo a mí mismo y, estoy seguro, el gusto por leer. A lo mejor buscas más cosas. Tú verás…

Puedo dar pistas sobre mi postura ante hechos generales que afectan a las personas y a la vida o particulares de paisanos, aficionados, viajeros, consumidores, artistas, soñadores o transeúntes; incluso es posible que mis mensajes sean muy personales -la columna anterior- y estén más o menos camuflados en literatura; da un poco igual; la verdad. El caso es que lo que andas buscando, esperas (o no) encontrarlo aquí. Creo que esta vez vas mal. Esa ansiedad es fruto de las expectativas y eso es colocarse en el futuro (que no existe). A lo mejor, también están por aquí los prejuicios o los espejos en los que te gusta mirarte. Quizás puedas recibir una sorpresa, reafirmarte en tu postura, confirmar sospechas o desterrar temores. Así que lee bien y con concentración porque todo eso y mucho más está oculto en el mensaje cifrado y/o en clave que encierra este escrito (y ahora vas, y lo cascas).

El poder de la palabra puede transformarte, puede confundirte, puede mostrarte un camino o ayudarte a encontrar el mecanismo que hace funcionar un engranaje. Encierra remedios para el cuerpo y el alma o recetas e instrucciones para nacer, crecer, reproducirte y morir: de asco o de risa (tú eliges). Es muy probable que te alimentes de palabras casi tanto como de imágenes y te pases el día procesando en tu cabecita las letras amontonadas de estudios, informes, twits o posts, artículos, prospectos o panfletos, revistas y mandangas que circulan en el proceso multicanal que transcurre por el camino que va de tus ojos a tu mente. Párate. No continúes leyendo más. Aquí solo encontrarás una dosis más de mi cagalera mental. Lo que no eres capaz de entender está entre los pliegues del texto. Insiste. El espacio de esta columna y el tiempo para leerla, se acaban. de ahora en adelante, solo te salvará un libro.


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