La bruja Circe

Algunas personas a las que asesoro emocionalmente, se han acercado a mi después de una perdida o un duelo o durante el proceso final del tiempo de vida de alguien a quien aman. El proceso del duelo es natural porque somos seres emocionales, nos mueve el amor, nos mueve el miedo, nos mueve el enfado de sentirnos desamparados abandonados rotos. Eso no lo quita una pastilla, ni el tiempo, solo se asume y se integra en nuestra vida, la mayoría del dolor que sentimos no es por la persona, porque somos conscientes que esa persona no sufre, es, aunque suene egoísta por nosotros mismos, no ver a esa persona, perder su presencia, su alegría, su apoyo, incluso en muchos casos perder la codependencia que esa persona ha creado por su invalidez o sus carencias.

¿Que podemos decirle sin faltar a la verdad a alguien que ha perdido a su madre-padre? recordarle que somos portadores a través de nuestros hijos y nietos de su inmortalidad, hacerles tomar conciencia de que es muy probable que ellos mientras nos educaban, no hubiesen deseado otra cosa que hacernos independientes capaces, resolutivos y felices, que si bien nada va a paliar su ausencia mientras existan en los recuerdos y en el ADN no se habrá perdido su legado. Otro caso son los amigos de los que al perderlos solo te quedan los recuerdos, los momentos compartidos, las alegrías y las risas que es lo que podemos conservar, pero el caso extremo, no la hay mayor en mi opinión que la de una hija o hijo, quien pierde a un hij@ no solo siente la ausencia y la separación, pierde el futuro, pierde su trascender y a sus descendiente, es de entender la pena, pero la pena a veces nos hace descuidar lo que tenemos, centrarse en los presente, en los otros hijos en los nietos en tu pareja, en aquellos que te rodean y te necesitan, no digo que no vas a sentir el dolor porque somos humanos y egoísta, sufrimos por nosotros mismos, por la perdida y la ausencia pero no nos engañemos quien se fue no sufre, no puede ayudarnos, si puede como algunos creen vernos, le haríamos sentir culpable de nuestras pena y si nos miran los ataríamos a este tiempo sin dejarlos caminar. No es bueno para nosotros, no es bueno para ellos, no es bueno para los que nos rodean, guardar lo bueno y permitirnos verlos en los descendiente si los tenemos ¿quien te dice amiga que no se ha reencarnado en esa nieta o nieto que esperas?


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