sin-novedad

Lo que está sucendiendo en el proceso de constitución de gobierno está adquiriendo tintes de tragicomedia cercana al esperepento de Unamuno. No alcanza todavía el realismo mágico de García Márquez pero poco le falta. Algún día alguien llevará esto al cine y será un éxito de taquilla. En resumidas cuentas, tenemos a unos diputados encabezados por Mariano Rajoy, presidente en funciones, que están tratando de formar gobierno apoyándose en un pacto de investidura con Ciudadanos, formación encabezada por Albert Rivera, que ya pactó con el PSOE en el intento de Sánchez. Entre estas dos formaciones no suman los diputados suficientes y necesitan el apoyo de los nacionalistas o la abstención de los socialistas. Estos últimos siguen en su posición de no facilitar la investidura de Rajoy. Con Podemos no hay polémica que valga, pues nunca se ha contemplado que allane el camino de los populares.

Así las cosas, empieza a hablarse de la posibilidad de unas terceras elecciones, aunque ya adelantan que cambiarán la ley electoral para evitar llamar a los españoles a las urnas el 25 de diciembre, pum, pum, pum… Vamos, que nos fuimos de vacaciones sin gobierno a la vista y volvemos con la situación exactamente igual, si no más enquistada. La única novedad es que sus señorías han tenido que trabajar en estas fechas sudando el sueldo público que se llevan por la patilla, salvo honrosas excepciones.
Unos agitan el miedo de la inestabilidad del país y otros se aferran a su coherencia ideológica como la única postura que puede conciliar el interés público con el de sus votantes. ¿Qué pasará si vamos a unas terceras elecciones? ¿Será tan grave como anuncian algunos o simplemente será un trámite que redistribuya las fuerzas parlamentarias?

Corren unos tiempos en el que se configurará el futuro político de España y los partidos miran al presente con un ojo puesto en el futuro. El poder interno de Sánchez está en entredicho por algunos barones que han defendido públicamente la abstención como primer paso de una oposición responsable. Si acudimos a una tercera cita electoral la abstención que sí puede subir —y mucho— es la ciudadana. El bipartidismo puede renacer de sus cenizas y acabar con el arco iris de representación parlamentaria.

Y mientras, España sufre la mayor pérdida de empleo en agosto desde 2008 o nos arrojan el escalofriante dato de los 423 menores de edad que han muerto en el mediterráneo desde que Aylan, el niño sirio de 3 años, yaciera inmóvil en las costas de Turquía en busca de un futuro en paz.
Pero seguimos mirando cómo sus señorías no se ponen de acuerdo.


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