Cotidiario /
HERNÁN PACHECO PUIG

Al arte se le quita esa especie de aureola que se le había dado, se baja del pedestal, pasa a estar inmiscuido dentro de la realidad cotidiana. El arte se democratiza, frente a esa situación del arte en la sociedad de masas encontramos lo contrario, pocos van a ir a ver museos de obras contemporáneas. Sigue habiendo una comprensión elitista. El arte se ha institucionalizado. El arte habla de sí mismo, si no conocemos esas claves, no conocemos nada. Pero también se trata de gustar o no gustar, de placer o no placer. Se juntan una serie de elementos complejos: Institucionalización del arte, museos, galerías, críticos. La teoría estética generalizada “dice” que sólo es arte aquello que la institución arte considera como tal. Es complicado distinguir entre una obra de arte y algo que no lo es. El Criterio estético como investigación sobre qué es lo que hace diferente a un objeto para que se convierta en objeto artístico, ¿cómo seguir hablando de lo bello y lo feo si ni siquiera entendemos las obras? La cancelación de la estética adorniana puede ayudar. Los escándalos enseguida se olvidan, aún más dentro del arte. También cesa el deseo de novedad, de hacer algo distinto, de experimentación. ¿Dónde se encuentra lo feo hoy? Hay una sensación de repetición, de ya visto. No hay capacidad de sorpresa, sólo con instrumentos nuevos, con nuevos temas, guardando cierta relación con la realidad. Desde comienzos del siglo XX el objeto artístico se ha visto sometido a juicio constantes, repleto de escándalos, lo que siempre ha remitido  la definición de arte en cada momento. En el año 2001, Damien Hirst, con una obra que representa los restos de una fiesta, saltó al periódico porque el encargado de la limpieza la tiró a la basura pensando que realmente se trataban de restos de una fiesta. Hirst quedó encantado. La obra subió de precio. Año 2004, Gustav Metzer, presentó como obra una bolsa de basura que también fue tirada a la basura.( Versión de recreación de la primera exposición pública de arte autodestructivo entendido como aquel en que todas las obras han de ser destruidas ya que se manifestaba en contra de la institucionalización del arte). Propone una huelga general y mundial de los artistas para que las galerías se queden vacías. Entiendo que el  único que confirió sentido a la obra de Metzer fue el señor de la limpieza.


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