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Mientras el jefe de la Gürtel, Francisco Correa, decide colaborar con la justicia; Blesa declara en el caso de las tarjetas black que “él se lo guisaba y se lo comía”, y el PNV pierde un escaño en favor de EH-Bildu que le impedirá sumar mayoría absoluta con los socialistas de Euskadi… mientras todo esto está teniendo lugar, la mayoría del país mira pasmada el espectáculo que tiene lugar en Ferraz. Unos hablan de golpe de estado y otros de lealtad al partido. Unos defienden la gestión de Pedro Sánchez y otros la facción de Madina y Susana Díaz. Unos hablan de respetar la opinión de los barones y otros que se deben a la militancia. El caso es que se ha liado un buen pitote. Algo así como una guerra civil sin muertos pero con unos cuantos cadáveres políticos. Al cierre de esta edición no tenemos noticias de las medidas que se adopten en el comité federal extraordinario convocado por la Comisión Ejecutiva Federal en funciones, una interpretación que han puesto sobre la mesa los que se han quedado. Hablar con un militante socialista en estos momentos es como tratar de desactivar una bomba sin ser artificiero. Por un lado, está el respeto a las bases y, por otro, a la escala de mando de las organizaciones territoriales. No olvidemos que Vara ya ha afirmado en público que la única opción de Sánchez es abstenerse para que gobierne Rajoy. Ha llegado a decir incluso que “si se le ocurre pactar con los nacionalistas abandona el partido”.

Podemos, por su parte, está paseándose por delante por si le cae algún regalito entre tanta agitación. Rajoy está asistiendo con la misma dosis de incredulidad y placer a un escenario impensable para él hace un par de años cuando empezaron a aflorar los cientos de casos de corrupción en su partido. Incluso nos hemos olvidado de Rita Barberá, algo también rocambolesco. El PP tiene el tiempo a su favor e incluso unas terceras elecciones harían que subiera su respaldo electoral. “Están locos estos romanos”, deben pensar de nosotros fuera de España. Claro que puede ser que todo esto esté preparado para la gala “Inocente, Inocente” de Juan y Medio. ¿Se imaginan que todo es una broma, una especie de performance?

Cambiando de tercio, el jueves pasado tuvo lugar el acto de solidaridad con Carmen Heras. Allí se reunió un amplio espectro de la sociedad cacereña con la intención de agradecer públicamente la implicación de Heras con esta ciudad y la injusticia de su condena, que la inhabilita para ejercer cargo público durante 8 años. Heras, columnista de este periódico, se sintió arropada.


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