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Preludio

Versos del insomnio
Víctor M. Jiménez

El sonido de una campanita penetra en mis oídos
como un gusano húmedo.
Mis ojos no tienen párpados y escuecen
sin el alivio de una lágrima.
Las horas desgajan la esperanza
cuando las últimas antorchas se ahogan.

Por el borde de una cornisa
huye la sombra de los gatos.
Sus pisadas blandas son los aranceles
con los que se cruza la aduana
de los melocotones maduros.

En las esquinas de las calles
merodean los poemas huérfanos
y tiemblan de frío las panderetas
olvidadas en los asientos de los taxis.

Los besos viajan
por la fibra óptica sepultada
bajo el trémulo latido
de las canciones de los mendigos mudos.

Parece que sobre mi cabeza
el alba amaga con arrancarse la camisa.

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