Reducir los accidentes en el casco urbano y mejorar la seguridad de peatones y conductores es el fin del Plan Local de Seguridad Vial que se pondrá en marcha a primeros de año. Se trata de un plan que cuenta con más de 300 páginas, en las que se recogen diferentes medidas que se irán ejecutando desde principios de este próximo 2018 y hasta 2020.

El documento, que ha recibido el visto bueno de la Dirección General de Tráfico (DGT) y de la Academia de Seguridad Pública de Extremadura, que han felicitado al Consistorio por la iniciativa, ya está ultimado y el se espera poder llevarlo al Pleno ordinario de enero para su aprobación y empezar ese mismo mes a desarrollar las medidas que se contemplan, algunas de las cuales ya se han ido poniendo en marcha.

El nuevo Plan, de más de 300 páginas en las que se recogen diferentes medidas, comenzará a ponerse en marcha a primeros de año

El portavoz del equipo de Gobierno y concejal de Seguridad Ciudadana, Rafael Mateos, ha explicado que el objetivo principal del Plan es reducir los accidentes de tráfico en casco urbano, especialmente los atropellos, ya que la ciudad ha registrado varios incidentes de este tipo, el más grave cuando una joven falleció al ser arrollada por un coche cuando cruzaba un paso de peatones en la avenida de la Hispanidad.

Objetivos concretos

Fue entonces cuando se comenzó con la elaboración de este Plan de Seguridad Vial que ya está perfilado y que se propone siete metas muy concretas. En éstas, mejorar la educación y la formación de los usuarios de la carretera, mayor cumplimiento de las normas de circulación, mayor seguridad de las infraestructuras viarias, vehículos más seguros, promoción del uso de tecnologías que aumenten la seguridad vial, mejora de los servicios de emergencias y atención tras las lesiones y la protección de los usuarios más vulnerables de la carretera.

Según añadió Rafael Mateos, el marco de referencia que se ha tenido en cuenta para elaborar este documento ha sido el de las políticas de la Unión Europea basadas en estos objetivos, los de buscar la mejora de la seguridad vial y la reducción de la siniestralidad, especialmente los atropellos, a través de la prevención, la educación, la información y una movilidad sostenible.

Entre algunas de las medidas que se incluyen para ello figuran la eliminación de elementos que impidan la visibilidad en los pasos de peatones, como setos muy altos; reducir la velocidad en algunas vías; mejorar la iluminación de las calles; y acometer el estrechamiento de algunas calles para impedir que se circule a velocidades altas.

Además, se hace una especial incidencia en la educación vial para cambiar los hábitos de conducta, tanto en el caso de los peatones como de los conductores, cuando se circula por la ciudad, para lo que se fomentarán las charlas sobre seguridad vial no solo en los colegios, como ya se viene haciendo, sino también en otras organizaciones, como asociaciones de vecinos o colectivos de mayores.

En definitiva, un documento que busca mejorar la convivencia de peatones y coches en la ciudad y con el que se pretende reducir la siniestralidad en las calles del casco urbano.


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