El casco histórico cacereño ganará vida. Se la dará el ambicioso proyecto que en breve se iniciará en la Casa de los Vargas-Figueroa y que dotará a la parte antigua de la ciudad de un albergue juvenil, un restaurante de dos plantas, un centro de interpretación y diferentes salas de reuniones y usos múltiples. Se trata de un proyecto de la Congregación de los Misioneros de la Preciosa Sangre, orden religiosa que tiene el derecho de usufructo de este edificio, y el de otros inmuebles, como la aledaña Casa del Sol, donde tiene fijada su residencia la congregación, que en su día donó a la Diócesis de Coria-Cáceres el marqués de Obando.

Vicente de Ovando conoció a los misioneros de la Preciosa Sangre y decidió dejarles en usufructo esta casa, que desde 1898 gestionan misioneros españoles. Fue en su día seminario jesuita y residencia de los misioneros de la Preciosa Sangre, pero desde hace 40 años se encuentra cerrada, situación que cambiará cuando el proyecto de rehabilitación que llevará a cabo la congregación esté concluido. Supondrá una inversión de aproximadamente 1,5 millones de euros, que se financiarán con fondos de la propia Congregación, aunque ésta estudia ya las posibles ayudas que se ofrecen a nivel regional y nacional para rehabilitar este tipo de edificios, pues el recinto de la Casa del Sol, donde se encuentra la Casa de los Vargas Figueroa, está declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

Según las previsiones será a finales de 2018 o principios de 2019 cuando este edificio, uno de los más emblemáticos de la parte antigua, vuelva a tener uso y, con ello, la congregación podrá ofrecer nuevos servicios, traer recursos a la ciudad y mantener los muchos proyectos sociales que tiene en diferentes partes del mundo, como su misión en Guinea Bissau (Bissakil), donde cuentan con un PAS (Punto de Atención Sanitaria), un colegio, una panadería y otros proyectos en desarrollo.

Cuatro proyectos en uno

La Casa de los Vargas-Figueroa, edificio del siglo XVIII situado en la Cuesta de la Compañía esquina a calle de La Manga y del Mono, junto a la plaza de San Jorge, o lo que es lo mismo, en pleno corazón de uno de los principales itinerarios turísticos del casco histórico cacereño, se encuentra hoy en un estado de abandono total, con sus ventanas tapiadas y sus portones cerrados a cal y canto. Pero gracias al proyecto que en él se acometerá pasará de ser un edificio totalmente deteriorado y en desuso a un inmueble con el esplendor de antaño y lleno de vida.

La ejecución de los trabajos proyectados se prolongará durante unos 18 meses, por lo que podría estar terminado a finales de 2018 o principios de 2019

Dada la situación actual del proyecto, pendiente tan sólo de ciertos trámites administrativos, como la concesión de la licencia de obras por parte del ayuntamiento, se estima que en unos 4 meses podrían iniciarse las obras; y teniendo en cuanta que el plazo de ejecución es de 18 meses, la Casa de los Vargas-Figueroa podría reabrir sus puertas, con sus nuevos usos (residencial, cultural y hostelero) a finales de 2018 o principios de 2019. Será entonces cuando sus nuevos servicios iniciarán su andadura. Serán:

Un albergue juvenil que, con acceso por la Cuesta de la Compañía y abierto al público en general, supondrá una oferta de alojamiento que en este momento no existe en el recinto intramuros, donde la práctica totalidad de que se dispone son hoteles y, además, para personas con alto nivel adquisitivo. Dispondrá de 5 dormitorios con 30 camas, cada uno con su propio aseo, ducha y lavabo en el interior; y comedor. “Estará abierto a todo tipo de público y sus precios serán asequibles, para que cualquiera pueda disfrutar de la experiencia de pernoctar en la zona monumental”, indicaría el padre Paulino Hernández Recio, viceprovincial de la Congregación, al tiempo que señaló que también se facilitará el intercambio de colegios de la congregación distribuidos por todo el mundo.

Un centro de interpretación, con dos salas de exposiciones y una de ellas con vitrinas móviles para darle otros usos, que ofrecerá a la ciudadanía la posibilidad de disfrutar, conocer y también estudiar todo lo contenido en él, como el patrimonio de la Familia Ovando y de otras familias destacadas de la ciudad, así como también todas las acciones pastorales de la congregación. “Cabe destacar el archivo de los marqueses de Ovando (el tercero fue quien donó las propiedades) y 25 legajos de las familias más destacadas de Cáceres, como los Ovando, Solís, Paredes, Figueroa o Rocha”, explicaba Felipe Sáez, laico asesor de la Congregación de los Misioneros de la Preciosa Sangre de la Provincia Ibérica.

El proyecto permitirá dar uso a uno de los edificios más emblemáticos de la parte antigua, traer recursos a la ciudad y mantener proyectos sociales de la congregación promotora

Un restaurante con dos comedores distribuidos en dos plantas y un patio privado de 190 metros cuadrados.

Y una sala para proyectos sociales, como los que actualmente se vienen desarrollando en la Casa del Sol, donde existe un proyecto de conciliación familiar.

En cuanto a la futura gestión de estos proyectos, Sáez detalló que, excepto la del restaurante, que se externalizará y para lo cual “ya se han iniciado contactos con algunas empresas interesadas en su explotación”, el resto los gestionará la propia congregación a través de su fundación San Gaspar del Búfalo, creada por los religiosos en el año 2012 para gestionar el patrimonio de la orden y cuyas oficinas se encuentran en la Casa del Sol.

Distribución

Planta Baja

En la planta del inmueble situada a pie de calle se encontrará el Centro de Interpretación, con una superficie de 220 metros cuadrados donde se distribuirán dos salas de exposiciones, una de ella dotada con vitrinas móviles para permitir dar al espacio otros usos.

Entreplanta

En esta planta se encontrarán ubicados la recepción; un restaurante, con acceso al patio de 190 metros cuadrados vinculado a él; la cocina y un salón.

Segunda planta

Estará ubicado en ella el Albergue juvenil que, con una superficie total de 250 metros cuadrados, dispondrá de 5 dormitorios, cada uno con 30 camas, su propio aseo, ducha y lavabo; y un comedor.

Y también se dispondrán en esta planta el segundo comedor, un office del restaurante y salas de reuniones.


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