Historias de Plutón
José A. Secas

Como los nuevos estadios y grandes centros culturales o deportivos, en Cáceres hemos antepuesto a una sala con renombre (Capitol), una marca poderosa y con prestigio (Maltravieso) pero, en este caso, como en muchos otros, en esta provinciana capital, las cosas funcionan de otra manera. Quien antepone su marca al edificio emblemático no es porque haya puesto encima de la mesa una cantidad indecente de dinero en plan patrocinio, no; es porque aportando su nombre, transmite una impronta de calidad y deja claro el enfoque y la orientación de este contenedor que primero fue cine, luego disco, luego batiburrillo cultural y al final espacio vacío.

Hablando de oídas y leídas y tirando de sentido común, llego a mis conclusiones: Había una vez un cine -tengo recuerdos y consciencia de este espacio, al que asistía puntualmente cada semana como socio del cine club a finales de los 70 y alrededores- que no sé de quien era pero que dejó de ser cine para pasar a ser una sala de conciertos, fiestas y discoteca. Tampoco sé (ni me importa mucho, la verdad) si ya era propiedad de Caja Salamanca, luego Salamanca y Soria, luego Duero y al final España Duero (muy fea esa evolución nominal tipo pez gordo comiendo peces chicos), pero el caso es que terminó por ser un inmueble más (infrautilizado) de esos que dejó la crisis del ladrillo y la estafa de los bancos (y cajas) hasta que decidieron darle vida (tanto propietarios como inquilinos).

Estoy seguro de que van a hacer de este espacio un lugar de referencia en el panorama de las artes escénicas en Extremadura

A estas alturas ya me importa poco su historia porque estoy entusiasmado con su presente. No podía haber caído en mejores manos o, mejor dicho: no podían haberlo puesto en mejores manos. Amelia e Isidro ya han demostrado con creces su profesionalidad, buen hacer y excelente criterio frente a Maltravieso Border Scene. Estoy seguro de que van a hacer de este espacio un lugar de referencia en el panorama de las artes escénicas en Extremadura -en Cáceres, por descontado- y que aportarán valor y calidad a la oferta cultural de la ciudad.

El esfuerzo del propietario y de los inquilinos, naturalmente, va encaminado a hacer sostenible -rentable- la propuesta. Ahí hemos de estar nosotros: ciudadanos, espectadores, público… Si no respaldamos con nuestra presencia regular los espectáculos, funciones, shows, obras, conciertos y todo tipo de convocatoria a las que seamos invitados, esta aventura de nada servirá y todo el trabajo que se está haciendo (se ha hecho y se hará) habrá sido en vano. Así pues, espero veros a menudo por allí. Que conste que será bueno para todos pero, principalmente, para vosotros: amantes del arte y la cultura, personas inteligentes, ilustradas y sabias que conocéis la importancia de todo esto… ¿me equivoco?


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