“No envié mis naves a luchar contra los elementos”. Esta frase salía de los labios de Felipe II un agosto de 1588 tras la derrota de la Armada Invencible frente a la flota inglesa. Esta célebre sentencia describe la impotencia que sentimos ante lo que escapa de nuestro control, la naturaleza, y la forma en la que manifiesta su poder. Esta semana pasada hemos sido testigos de dos sucesos de diversa índole que tenían en común lo imprevisible del agua. En Valverde de la Vera, la ruptura de la presa provocó cuantiosos daños materiales sin ninguna víctima. Parece ser que las grietas se detectaron hace algunos meses y ahora tocará dilucidar si hubo negligencia de los responsables.

A no demasiados kilómetros de allí, en Jerte, una familia fue sorprendida por la crecida del río mientras practicaban barranquismo y las aguas han devuelto sin vida al matrimonio y dos de sus tres hijos. Tan solo el pequeño de la familia, Joaquín, de 6 años, y el monitor que les acompañaba, han sobrevivido.

Estamos preparados para casi cualquier cosa, pero no cuando la muerte se presenta sin avisar en forma de tragedia. Y cuando es la naturaleza la que asesta el fatídico golpe nos lamentamos pensando qué hubiéramos podido hacer para evitar tal desenlace.

Y mientras, a muchos miles de kilómetros de Extremadura, la naturaleza sigue su degeneración paulatina e imparable. Frío cuando debe hacer calor y calor cuando debe refrescar, y acabamos observando atónitos cómo en la Antártida un iceberg de diez veces el tamaño de Madrid está a punto de separase. Se acabará desprendiendo y no lo achacaremos al cambio climático, sino a los designios azarosos de la madre naturaleza. El ser humano tiene esa capacidad congénita de echar balones fuera.

Hablando de cambios, en Extremadura se avecinan las primarias del partido socialista donde Fernández Vara deberá refrendar su poder interno o ceder espacio frente a Eva María Pérez o Enrique Pérez Romero. Son unas primarias un tanto descafeinadas, quizás marcadas por la sombra de la carnicería mediática que ha sido las nacionales. Vara confía en revalidar su liderazgo con el apoyo de sus militantes y llegar en buena forma al duelo con Monago. A mitad de legislatura, los candidatos comienzan el calentamiento de lo que promete ser una larga carrera de fondo.


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