Con ánimo de discrepar/
Víctor Casco

El sábado 7 de octubre, a las 12h, un grupo de ciudadanos nos dimos cita en las escalinatas del Ayuntamiento de Cáceres para pedir a nuestro gobierno una apuesta por el diálogo. Íbamos de blanco, porque el blanco es el color de la paz y la concordia. Queríamos apostar por un país donde los gobernantes aparcaran sus pasiones y representaran de una vez a la mayoría social que solo quiere trabajo digno, vivienda digna y derechos garantizados (porque éstos son los problemas que preocupan a los españoles, una y otra vez, cada vez que son preguntados en las encuestas). No queremos que nos embarquen en la locura, ni por la irresponsabilidad de Rajoy ni por las de las autoridades catalanas. La movilización de blanco se había convocado en todo el país, frente a los ayuntamientos, a la misma hora.

Sin embargo, ese mismo día y a esa misma hora, personas que tenían programada una concentración a las 19h “por la unidad” decidieron aparecer en la nuestra con banderas y cánticos de odio. Fuimos rodeados e insultados. Insultos “a coro” e insultos particulares que incluían llamar puta o zorra a personas que estaban pacíficamente frente a la sede del gobierno municipal. No todos los que estaban, quiero aclarar, pero sí una parte minoritaria del centenar que acudieron con sus banderas (hay hombres que sin enseñas parecen sentirse desnudos) decidieron increparnos y actuar como una jauría. Había odio en sus miradas y sed de sangre. Dicen amar la patria, pero odian a quienes viven en ella y no participan de sus delirios. Es el fanatismo, la peor de las enfermedades que anega en sangre la Historia. Los fanáticos son el quinto jinete del Apocalipsis: arrasan con todo.

Me pasé al Rugby, ese deporte de brutos jugado por caballeros

Desde esta columna lamento que la presencia de la Alcaldesa de mi ciudad, o de quien fuera Presidente de la Asamblea de Extremadura en la pasada legislatura, en la contramanifestación no sirviera para calmar los ánimos de esa gente, minoritaria, que solo saben odiar. Ni la alcaldesa ni otros miembros relevantes del PP, aclaro igualmente, subieron a rodearnos y amenazarnos, pero no parece que fueran conscientes de que estaban avalando con su presencia un gravísimo error.

Necesitamos políticos que no actúen como pirómanos. Necesitamos políticos que aporten cordura tanto en Cataluña como en el resto del país. Necesitamos un gobierno que no esté tentado a ahondar la fractura social con tal de poder seguir ocultando que en el juicio de la Gürtel se ha decidido imputar al mismísimo Partido Popular como parte de la trama corrupta. Necesitamos, aquí y en la Generalitat, gobiernos que no tengan que ocultar nada: ni el 3% ni la Gürtel, ni las comisiones ilegales ni los sobresueldos en B.


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