O el dinero de todos. Llámenlo como quieran. El caso es que cuando uno se refiere así a la administración nos viene a la cabeza una especie de zombi cuya mordedura te convierte en funcionario. ¿Se imaginan? No, sólo es una broma posfitur, un síndrome no diagnosticado que consiste en intentar arramplar con artículos inútiles pero gratis. Sí, queridos lectores, al español nos apasiona lo gratis, como si nos poseyera de repente el espíritu de don Valentín, “que por si fuera gratis aguantaba otro poquitín”. Claro que si hablamos del concepto “gratis” tendríamos que profundizar. A menudo confundimos “gratis” con que no nos cueste. No tiene nada que ver, pues con frecuencia pagamos nosotros aunque a simple vista tal desembolso pase desapercibido.

El WOMAD, por ejemplo, parece gratis pero nos cuesta unos cuantos de miles de euros que compensamos con el negocio que procura para la ciudad. Pero gratis, gratis, lo que se dice gratis, no es. Algo así han debido pensar en el Cabildo de Fuerteventura, pues ha descartado el festival entre sus propuestas culturales para 2017. A los insulares no les salen las cuentas por lo que Cáceres se quedará como la única sede en España. ¿Pero por qué los canarios no han formulado otra posibilidad para la supervivencia del festival multiétnico? ¿Por qué no se han planteado poner una entrada para ganar en sostenibilidad de recursos? ¿Por qué nadie se plantea aquí en Cáceres que es la única salida a medio plazo que tienen este tipo de macrofestivales? Mientras siga pagando la administración seguiremos mirando para otro lado aunque estemos condenados a acabar con los proyectos que tengan un balance equilibrado.

Esta semana, por otra parte, la comisión de economía del ayuntamiento de Cáceres vuelve a llevar entre sus asuntos la ordenanza de terrazas. Una propuesta que en 2016 prometieron debatir con el sector hostelero, y que a estas alturas sigue en el limbo del sinsentido. La zona más barata de Cáceres sigue pagando el doble que la más cara de Badajoz. Los técnicos encargados de darle forma y los políticos responsables deberían dar alguna explicación que justificase que esta ciudad tenga una de las tasas más altas de España incluyendo la Castellana de Madrid o las Ramblas de Barcelona. A no ser que todo se haya puesto mucho más caro después de acoger tantas series de fama internacional. Claro.

Menos mal que Cáceres sigue siendo un año más la ciudad española con los precios más bajos en la venta de viviendas. Quien no se consuela es porque no quiere.


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