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Lección aprendida

estafadores

Mi ojito derecho /
Clorinda Power

Hay días que uno se los pasa enteros trabajando y días en los que a pesar de ello, se aprende algo.

Hoy me contaba una compañera, que acaba de comprarse un piso, que la persona a la que se lo ha comprado le ha birlado seis mil euros. Me ha explicado que el hombre se ha escudado en una treta legal, cómo no, para hacerle pagar a ella una cuantía que le correspondería a él.

Hablábamos durante el descanso de la cara de tonta que se le había puesto a ella, de la cara de bandido que tenía él, del karma, de la buena fe, de la cara dura, del dinero y de la felicidad. Y hemos llegado a unas cuantas conclusiones. La primera, que a él habría que partirle las piernas, en sentido figurado, claro. La segunda, que el dinero, cuando se tiene, solo es eso, dinero. La tercera… la tercera aún estamos componiéndola: ¿quién de nosotros es honrado en términos absolutos y quién lo es en términos relativos? Si a uno de nosotros le dieran la oportunidad de birlarle unos euros a un desconocido, sin sufrir represalias, ¿lo haría?

Pues no tengo la respuesta, señores, porque ni siquiera estoy segura de lo que haría yo. Yo es que soy de esas personas, normales, que un día se levanta Mr. Wonderful y al otro Mr. Hater, que un día se pelea con la Comunidad de Madrid por culpa del metro y otro se reconcilia con una cerveza en una terracita, que un día se encuentra una moneda de 2 céntimos en el suelo y se los mete en el bolsillo y al otro se encuentra diez euros y corre detrás del extraño que toque para devolvérselos. Diez euros, por el amor de Dios, que con eso se paga uno unas cuantas cañas en esa terracita. ¿Voy yo a robarle el lujo a alguien de beber cerveza después de pasarse todo el día trabajando?

Que no, que no pongo yo la mano en el fuego por mí. Como mucho la pongo por otro. Por otro que conozca poco. Así, cuando me entere de que le ha birlado seis mil euros a una desconocida, podré poner el grito en el cielo, llegar a unas cuantas conclusiones, escribirlas en un folio y dar lecciones a los demás.

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