La música de la Banda de Cornetas y Tambores del Humilladero comenzaba a sonar pasadas las 20:15 horas de la noche y diez minutos más tarde, en la plaza del Conde de Canilleros, Jesucristo pronunciaba sus primeras palabras: “Triste está mi alma con la muerte”. Era la oración del Huerto de los Olivos con los apóstoles, pero apenas se escuchaban los diálogos de los actores por los fallos de sonido. Momentos antes, un gran número de público, más incluso que el que se da cita en algunas procesiones, se agolpaba expectante en los distintos escenarios de esta primera recreación de la Pasión en Cáceres. “De antemano es un éxito solo por el hecho de haber puesto de acuerdo a tantas personas”, afirmaba Sol Sánchez. “Estamos absolutamente sorprendidos por la cantidad de gente que hay”, destacaba el director del Consorcio Cáceres Ciudad Histórica, Javier Sellers.

Tras la Oración en el Huerto, llegaron los centuriones romanos, que prendieron a Jesús de Nazaret y corrieron hasta llevarle frente a Caifás en el primer interrogatorio que tuvo lugar en la Plaza de la Concatedral. Tras ellos, el público, que se confundía con los propios actores causando los primeros malentendidos de la noche. Había demasiada gente y esto provocó que en algunos momentos los figurantes tuvieran que llamar la atención a los espectadores. Las puertas del Palacio Episcopal se abrieron y salieron los jueces a un escenario espectacular. A Jesús le esperaba otro juicio más frente a Pilatos en San Jorge donde ya era complicado entrar si seguías la trama e ibas de escenario en escenario. De hecho, hubo personas que se dieron por vencidas y se marcharon, aunque sin rencor, puesto que era obvio que no cabía ni un alfiler en San Jorge. La comitiva de actores se desplazó hasta el Arco de la Estrella y subió por los Adarves. El viacrucis continuó hasta San Mateo, donde tuvo lugar la crucifixión de forma diferente a la que estamos acostumbrados, no hubo clavos ni tampoco cruces.


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