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De Cáceres de toda la vida /

José María Saponi/

Cáceres estás incluida en la asociación de ciudades Caminos de Sefarad, formada por municipios españoles que conservan un patrimonio arquitectónico y cultural judío. En este grupo participan, entre otros, las localidades de Toledo, Hervas, Segovia, Córdoba, Tudela, Rivadavia y Gerona, y su objetivo principal es convertir las juderías en un atractivo turístico.

El 31 de Marzo de 1492, los reyes Isabel y Fernando, firmaron en Granada un edicto de expulsión: por el que en el plazo de cuatro meses todos aquellos judíos que no optasen por tomar el bautismo tendrían que salir de sus reinos. La expulsión de los judíos de los reinos españoles no debe ser considerada un hecho aislado en el contexto europeo. La creciente intolerancia religiosa ya había motivado casos parecidos en Inglaterra, Francia y otros lugares. La decisión de los Reyes Católicos no supuso, pues, una novedad. Incluso se podría decir que la incorporación de España a este proceso generalizado de la cristiandad europea contra los judíos fue más bien tardía.

Parece seguro, ya que así se interpreta de la lectura del Fuero de Cáceres de 1229, es que durante la larga dominación musulmana de la ciudad denominada entonces Hizn Qazris, los hebreos mantuvieron una presencia, incluso cierta relevancia, en la sociedad cacereña.

La primera documentación sobre esta comunidad, se fecha en el Fuero de Cáceres de 1229, otorgado por Alfonso IX de León, El Fuero de Cáceres fue ratificado en 1231 por Fernando III el Santo, y en él se animaba a los judíos, moros y cristianos a habitar la ciudad recién reconquistada.

En la confirmación de los derechos y prerrogativas del fuero, el Rey Santo otorgó a Cáceres facultad para organizar y celebrar una feria a finales de abril y quince días primeros de mayo, mercado en el que tanto judíos, como moros y cristianos estaban invitados a participar como repobladores. El Fuero, de hecho, dedica ocho capítulos a los judíos que entonces apenas debían de contar con un centenar largo de vecinos, población que se debió multiplicar en los dos siglos posteriores. El Fuero de Cáceres, además, recogía la facultad que tenían los judíos, gracias a la concesión real, de probar su inocencia jurando sobre la Torá en la sinagoga:

Con Enrique II se asentaba en el poder la nobleza feudal y agraria en detrimento del desarrollo de la burguesía urbana, de la consolidación de la industria que ya era perceptible en el resto de Europa, fomentado en buena medida por los judíos, comenzaba un período de inestabilidad para las comunidades judías de la península, de lo que Cáceres se benefició en el aspecto demográfico, ya que los acontecimientos de finales del siglo XIV derivados de las persecuciones iniciadas por Ferrand Martínez, Arcediano de Écija, supusieron un trasvase de población que se tradujo en un incremento notable de los judíos en el norte de Extremadura, dada la estabilidad de la zona y debido al hecho de que los cristianos de Cáceres estaban más libres de prejuicios antijudíos, a todo lo cual se unía la proximidad con la frontera con Portugal.

La Judería Vieja de Cáceres es una de las zonas más bellas de la ciudad intramuros. Con intervenciones urbanísticas de escasa envergadura a lo largo de los siglos, el actual barrio de San Antonio de la Quebrada conserva hoy gran parte de la estructura y del tipismo que debía tener cuando estuvo poblado por judíos.


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