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Especular

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Dudas de papel /
Goyo Tovar

Sobre cómo cambian las cosas es necesario seguir escribiendo; se nos aparece con frecuencia una convicción poderosa que nos hace negar o afirmar con vehemencia la idea que hemos sido capaz de fabricar con la ayuda de lo que viene de fuera y que, hábilmente mezclamos con lo que tenemos dentro. Por ejemplo, en nuestra sociedad se ha enclavado con éxito una versión moral del quehacer político: todo el mundo parece entender que en eso de “la casta” radica toda la ignominia.

Sin mucho escudriñar dentro de los partidos políticos, aparecen muestras inequívocas de comportamientos faltos de ejemplaridad; aparecen en los amantes, en los clubs de fútbol, entre los trajeados banqueros, alrededor de los malpagados periodistas,…si ya también el escándalo aparece en el seno eclesiástico, ni los adultos ni los adolescentes tenemos asideros donde agarrarse para no caer. Creo que estamos pasando del valor humanístico del “to er mundo ej güeno” a considerar que la maldad es la cosa más y mejor repartida.

Se dice que los jóvenes han de tener referentes éticos por donde debe circular su compostura social; pero lo que observan con inusitada frecuencia es que el mundo adulto premia y prefiere la mentira ingeniosa a la simpleza de la verdad. Quedó atrás aquello de la “Educación para la Ciudadanía”, cuanto más dedicarse ahora a indagar entre la sana diferencia entre Ética y Moral. El bueno de Sócrates definió el término “virtud” como aquello que era común para toda la raza humana y en todas las circunstancias; si estuviese de acuerdo con el segundo párrafo de este escrito, volvería a tener motivos para beberse la cicuta.

Muchas veces el obrar va detrás del meditar, que se hace así porque –según Sócrates- realizar el bien da felicidad. Así que conviene “especular”, que significa mirarse en un espéculo, en un espejo, para así tener mejor consideración de lo que podemos hacer en la práctica, para hacer suposiciones sobre algo que no conocemos con certeza pero que deseamos ejecutar con plena justicia y equidad. Mas si atendemos a que los modelos de la nueva casta pueden tener un pisito a los veinte años, siendo estudiantes sin ingresos, y “especular” con el significado financiero del que obtiene ganancia sin trabajo ni esfuerzo ni preocupación lícita, el cambiazo se ha consolidado.

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