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El señor de la lluvia

Si te viera Schopenhauer /
Sergio Martínez

Llevamos dos semanas despotricando de Donald Trump como si nos fuera la vida en ello. Alucinados por sus absurdas decisiones, perplejos por sus declaraciones y por sus políticas. Hasta mi madre, que la verdad que no le importa mucho la política, me ha comentado un día comiendo:

– “Pues no me gusta mucho a mi este hombre que han elegido”
– ¿Quién madre?
– El nuevo presidente americano, yo creo que esta muy loco.

Y oye yo a mi madre le hago caso, más que nada, porque aparte de ser mi madre, nació cuando era presidente Azaña y digamos que ya está de vuelta de todo. Vamos, que en sus ochenta años de vida le han prometido tantas cosas que ya la política le da igual excepto cuando algo le asusta. Y no digo que media España tenga razón, mi madre también, y el amigo Donald esté para que le encierren, pero es que lo de España es también de traca.

No sé si a nosotros se nos olvida, pero es que tenemos un presidente que en una entrevista en Onda Cero Radio es capaz de responder que el problema de la tarifa de la luz se va a solucionar porque va a llover. ¿Cómo? ¡Qué va a llover! Pero es que usted considera que somos tontos o qué es lo que le ocurre señor presidente.

Y se nos olvida que con Suarez, González, Aznar, Zapatero y el señor de la lluvia hemos levantado y tenemos una doble verja con pinchos que nos separa de Marruecos. Y devoluciones en caliente y muchas más atropello con los derechos humanos. Pero nos ponemos nerviositos porque el amigo Donald quiere levantar un muro con México.

Así que podemos discutir nosotros si somos unos paquetes. Esta semana pasada vino el nuevo Ministro de Fomento a decirnos que el AVE pasaría por Extremadura en 2020. Y oye como que ya está bien de tomarnos el pelo. Tenia que estar en 2008. Un fracaso colectivo de Partido Popular y Partido Socialista por el que deberían pedir perdón a Extremadura y los extremeños cada vez que hablaran del tema. Pero, ¿pedir perdón? Eso que es.

Y para colmo, los que venían arreglar esto, don Pablete y el Señor Íñigo andan enfadados cual adolescentes en el patio de colegio por ver quién la tiene más larga. ¡Qué país!

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