Con ánimo de discrepar
Víctor Casco

¿Hay alguna parcela con la que no hayan hecho negocio? La financiación en B del Partido Popular y el enriquecimiento de sus dirigentes se ha hecho a costa del dinero teóricamente destinado a la construcción de hospitales y escuelas públicas, proyectos de cooperación internacional y cursos de formación destinados a parados.

El procedimiento, el método, siempre es el mismo: un alcalde, un consejero, un presidente de Comunidad, un presidente de una fundación pública, un alto responsable de X gobierno local, provincial, autonómico y con toda probabilidad nacional, le ofrecía a X empresa un contrato millonario para construir una escuela o un hospital. El empresario “donaba” su 3% al partido y éste repartía el 3% entre sus máximos dirigentes y/o empleaba una parte en pagar sus campañas electorales, concurriendo a las mismas con más dinero que ningún otro partido que optase por una financiación legal. El empresario, claro, para obtener beneficios, siempre inflaba los costes de construcción: el doble, el triple, lo que hiciera falta. Con un solo hospital construido por esta mafia, un gobierno honesto podrían haber levantado dos o tres edificios. ¡Pero si hasta han vendido a precio de oro los barracones que hacen las veces de escuelas en el País Valenciano! ¡Los barracones! ¡Sí! Esos que en día de lluvia se inundan.

Un saqueo. La mafia del Partido Popular ha saqueado las cuentas públicas. Llevan años haciéndolo, despilfarrando dinero, premiando a empresarios corruptores y llevándose el dinero a cuentas opacas en Suiza y otros paraísos fiscales. ¡900 imputados ya! Varios ex presidentes de Comunidad Autónoma que han pisado la cárcel. Podríamos cruzar España de norte a sur y de este a oeste saltando por las cabezas de estos políticos corruptos sin llegar a poner un pie en el suelo.

Casos aislados. Dicen. Ovejas negras, mientras vemos sus rebaños de ladrones. Alguno, en un acto de despropósito, nos dice que él se equivocó al conceder un contrato con sobrecoste, pero que “errar no es robar”. Aunque solo fuera por ser un inútil, un incapaz de gestionar con prudencia los dineros públicos, solo por eso, debería dimitir.

Que el Partido Popular funciona como una organización criminal con el objeto de delinquir, queda claro. ¿Para cuándo su ilegalización?


DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here