No hay nada mejor que acabar y empezar el año con datos positivos de empleo. Los tres últimos años el mercado laboral extremeño ha conseguido una buena inercia que ha permitido comenzar el año siempre con esta buena nueva. Al finalizar diciembre de 2016 el número de personas desempleadas en Extremadura se ha situado en 121.136 personas. Para que entendamos la buena dinámica, hay que ver que el año pasado (2015) eran 129.995 personas y en 2014 la friolera de 141.002 personas.

En dos años Extremadura tiene casi veinte mil personas menos en el paro. Datos que aunque buenos, son insuficientes. Y recalcamos, y hablamos de personas y no de desempleados, porque es importante recordar cuando hablamos de paro, parados e índices y cifras de desempleo, que detrás de estos fríos porcentajes hay ciudadanos y ciudadanas de carne hueso con miles de historias diferentes a sus espaldas.

Aun así, Extremadura y los extremeños necesitan mantener esta dinámica en el tiempo para acabar de una vez con el mal endémico de disponer uno de los mercados laborales más débiles de España y en el que, año tras año, o, mes tras mes, nos condenan a tener las tasas de personas desempleadas más altas de todo el Estado. Y es que a pesar de los buenos datos con los que ha acabado 2016 o ha empezado 2017, la región sigue soportando tasas de personas en paro por encima del veinte por ciento.

Por este motivo y, a pesar de estas buenas noticias, el empleo debe ser el primer reto de la región este año 2017 que recién comienza. Lo primero que hay que hacer es trabajar para eliminar la actual desigualdad que existe entre extremeños y extremeñas. Además, de la brecha salarial, a día de hoy, la región tiene 69.236 mujeres desempleadas.

El segundo reto son los 14.669 parados jóvenes menores de 25 años que se encuentran sin empleo y, lo peor, sin perspectivas de futuro. Reorientar estos jóvenes en la educación y formarles para superar retos y adversidades es fundamental para no condenarlos a una vida de precariedad laboral en su futuro.

Y por tercero, cuarto, quinto, etc., hay que buscar economías dinámicas que creen un mercado laboral no basado en la temporalidad. El aumento del consumo interno y del turismo ha aportado mucho este año a la economía extremeña pero son variables que pueden cambiar en el futuro. La apertura de nuevos mercados para nuestro sector primario, y secundario, la apuesta por la innovación y las renovables, la industrialización y los transportes o la Plataforma Logística de Suroeste Europeo deben ser los caminos que nos lleven a seguir bajando esos índices, ese número de personas desempleadas.


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